| 05 de Septiembre de 2004 | |||
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Autóctona historia de amor de la Romané y el Ale Se casaron a la chilena para zapatear en una pura fonda
La chiquilla, de 27 primaveras, pensaba pisar pronto el palito y se preguntó: "¿por qué yo no, ah?". En la misma fila se encontraba el alcalde de esa campecha comuna, Ángel Bozán, quien, al oírla, le ofreció altirante organizarle una boda con esas características. "Le dije que sí, sin siquiera consultárselo a mi novio", contó la universitaria, poco antes de sellar su compromiso con el químico farmacéutico Alejandro Jerez Mora, de 28 años. Y lo hizo vestida de china, ante la oficial del Registro Civil, María Cristina Leiva. El novio, por su parte, lució una tenida de huaso ladino.
Bien zapateado, mi almaTras la firma de la libreta matrimonial, los tortolitos se dieron un tremendo calugazo, bailaron un pie de cueca, se sirvieron una empanadita y brindaron con chicha en cacho. El patio de la muni local sirvió como escenario para la fiestoca. Posteriormente, se trasladaron, él a caballo y ella en carreta, hasta la Parroquia del Sagrado Corazón, para que el cura Boris Messina los casara.A la salida, Romané agregó que conoció al Ale en la Casa de Bello, donde estudió primero, y que pololeó cinco años.
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