El colapso de la Unión Soviética a fines de los '80 sacó a la superficie la 'rusofobia' chechena acumulada por décadas, así como todos los viejos atados y conflictos.
En 1990 se quiebra la República Chechenia-Ingushetia y ambas naciones se enfrentan por el control territorial. Asimismo, los chechenos se unen al resurgimiento de los nacionalismos, proclamando su derecho a la autodeterminación, pero fundamentalmente -y ahí está lo condenable- lanzan a la arena a grupos terroristas suicidas, capaces de cualquier horror, como lo demostraron en Beslan.
El 1 de noviembre de 1991, Chechenia declara su independencia y ascienden el fundamentalismo islámico y un espíritu violentista al cubo, simbolizado por urnas, como las de la foto.