05 de Septiembre de 2004
VUELTA
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VUELTA
"¿Por qué tenía que pasarle a mi niño?"
Vladimir Putin en su hora más negra
Chechenia, república marcada a fuego por hordas violentistas
Criminales aún tendrían rehenes
Para picar

 
El desconsuelo de las madres de los 322 caídos en masacre de la escuela de Beslan
"¿Por qué tenía que pasarle a mi niño?"

La excusa: El fuego
El jueves decenas de rehenes se fugaron por las ventanas, tras una explosión en la techumbre, seguida de otras detonaciones.

El jefe del Servicio Federal de Seguridad de Osetia del Norte, Valeri Andréyev, indicó que "el fuego impidió más eficacia en la actuación de tropas", y lamentó las muertes del día siguiente, en el asalto final.

Un día después del trágico desenlace de la crisis de los rehenes del colegio de esta ciudad noroseta un manto de dudas se cernía en el horizonte cargado de congoja y rabia. Nadie tenía clara la película de cómo se vino encima la cruel pesadilla para menores inocentes, a quienes el comando terrorista les aguó la fiesta de inicio del año escolar.

En medio del llanto inconsolable de padres y familiares, los equipos de rescate recuperaron cadáveres del recinto escolar. En el colegio se hallaron 322 cuerpos sin vida, de los cuales 155 corresponden a pequeños desnudos. Sin embargo, fuentes extraoficiales calculan las víctimas fatales en 460.

Testigos y fuentes de seguridad manifestaron que 30 mayonesos chechenos fueron abatidos, en tanto datos oficiales hablaban de más de 260 muertos y 704 heridos, entre ellos 92 púberes en gravísimo estado de salud en los hospitales.

El Presidente Putin decretó dos días de duelo nacional.

Centenares de personas en la plaza central del pueblo aguardaban noticias y recordaban una y otra vez los sucesos del viernes, cuando la muerte, el caos y el desconcierto inundaron la ciudad desde el asalto del miércoles. Los zapadores, por su parte, aceleraban la desactivación de explosivos.

Dolor de abuela, dolor de madre

Una abuelita de 86 años, que no quiso identificarse, entre llantos, repetía sin cesar: "¿Por qué? ¿Por qué tenía que pasarle esto a mi pequeño Iván? Él venía tan contento a estudiar y a encontrarse con sus amigos... Todo eso se truncó; ya nunca lo veré, por culpa de estos animales que sembraron la desolación".

Svetlana Shirakova acentuó: "No puedo imaginar la agonía de mi niña. Nos cuentan que los tenían aislados, que el calor era insoportable y que la única posibilidad de respirar aire más puro era cuando los colocaban en las ventanas, como escudos humanos, para que no se acercara la policía. Hasta los obligaron a beber su orina".


 
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