La noticia de la mocha entre la maniquí argentina Belén Hidalgo y su futuro marido, Miguel Piñera, en las afueras del jaranero local "100% Negro", en el Barrio Suecia, daba para pensar de todo: Forcejeos, gritos y golpes entre ambos tortolitos, y hasta la suspensión del "archi anunciado" matrimonio.
Sin embargo, la ricura che desmintió todo. "Da rabia que inventen cosas. A mí me molestó, pero el "Negro" se murió de la risa, no pescó", afirmó la bife chorizo.
-¿Pero hubo un cuidador de autos que cachó todo el mote?.
- Tiene que haber estado curado o nos tiene mala.
-¿Y cómo fue el atado, entonces?.
- Una tontera. Sólo le pegué un grito al Negro para que se apurara porque estaba atrasada para un desfile. El resto es un invento.
-¿Pero hubo forcejeos y patadas?.
- Si así hubiera sido, yo estaría lejos de acá y habría anulado mi matrimonio enseguida, ¿no crees tú? Ahora sólo pensamos en los días que pasaremos en Playa del Carmen, donde nos casaremos simbólicamente.
- Y ojalá que no haya ningún cuidador de autos cerca.
- Eso espero.