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| 15 de Agosto de 2004 | |||
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Tras un sólido primer tiempo, en la segunda etapa no la agarraron ni con la mano ante un guapo Temuco: 3-2 Pirulácticos ganaron con los nervios de punta El elenco de Jorge Pellicer aseguró la mocha gracias a la pericia de sus atacantes, pero en la retaguardia Rafael Olarra y Ricardo Rojas todavía no logran afirmarse.
Es que los "peñis" se mandaron dos descuentos y por poco igualan el partido. A eso, se sumó que la brega se inició con 35 minutos de atraso a causa de un apagón, impresentable en el reducto bacán. Aun así, todo se presentaba de taquito para los pirulácticos, que ofrecieron una primera etapa a todo cachete: Buen fútbol y contundencia ofensiva. Claro que, en rigor, al frente tuvieron un rival que no la agarraba ni con la manopla. Corrían sólo 7 minutelis del encuentro cuando José Pedro Fuenzalida metió un pelotazo entre palo y arquero que fue a dormir a la red. Una muestra de la supremacía piruláctica, que se hizo más evidente con el correr del reloj, la que se concretó a los 31' con una soberbia pepita de José Luis Villanueva. Pasaron apenas 120 segundos para que apareciera el joven Roberto Gutiérrez para dejar patuleco al arquero Luis Vásquez con suave toque junto al palo izquierdo.
Otro partidoAntes del término de la primera pata, lo único que empañaba el partido era la catete niebla que se dejó caer en San Carlos.Tras un descanso obligado de 25 minutos hasta que la neblina optó por alejarse, volvieron los equipos a la cancha. Y entonces se presentó otro partido, diametralmente opuesto al del primer tiempo. Los sureños salieron dispuestos a aguarles la fiestoca a los dueños de casa y a los 47' avisó Rodrigo Sanhueza, y tres minutos después Cristián Canio concretó una vistosa maniobra colectiva de los atacantes temuquenses. Y para que el ataque de nervios fuera completo en las huestes paltonas, el "paragua" Víctor Hugo Avalos, que a esa altura ya era dueño del mediocampo, sirvió un lanzamiento libre, a los 54', desde más de 30 metros, el "Flaco" Olarra saltó como el ajo, la pelota lo sobró y el portero Wirth se "comió" entera la pepita, que luego de un bote se le pasó por el hoyo del picarón, provocando la incertidumbre en torno al destino de la mocha. Desde la banca, el técnico Jorge Pellicer entró en la desesperada y comenzó a dar instrucciones como insano, mientras Temuco seguía buscando la paridad y los pirulácticos más perdidos que guagua de teleserie, con el petisito Conca desaparecido en acción y con Avalos (el de verdad) y sus compipas dueños de las acciones. Al final, los bacanes terminaron guerreando como equipo de barrio y con el alma en un hilo esperando a que el pito Alvaro García decretara el final. De más está decir que los diez mil asistentes al estadio también respiraron aliviados.
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