Luego de hacer guardia durante meses en la cuneta y de aplanar mil veces la Avenida Clotario Blest, la calle Fernández Albano y otras arterias principales de las comunas de Ñuñoa y La Florida, detectives de la Bicrim de la José María Caro lograron capturar al "Bandido de la Luz Roja". Este maleante era el líder de un banda que se dedicaba a asaltar a las conductoras que detenían sus vehículos frente a la luz roja de los semáforos. Para conseguir su objetivo, los delincuentes rompían a patadas o con un camotazo la ventanilla del acompañante y desde allí sutraían las carteras, los computadores portátiles o los paquetes con las compras de las mujeres.
El jefe de la patota resultó ser Javier Collarte (20), alias "El Bototo".
El punga adquirió ese sobrenombre porque provisto de un par de calamorros de infante dados de baja se había convertido en el arma letal de la patota.
"Collarte le clavó a los bototos dos herraduras de burro y los transformó en tanques. Cuando se detenía un automóvil frente al semáforo, tomaba impulso y se tiraba con todo contra el vidrio, que estallaba en mil pedazos pulverizado por una coz digna de mula de arriero. Entonces entraban en acción los cómplices y se apoderaban del botín", explicó a La Cuarta una fuente policial.