15 de Agosto de 2004
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El cuidado de la piel
El consumo de alcohol, nicotina y comida chatarra, así como la sobreexposición al sol en verano o los escasos cuidados en invierno, provocan que la piel pierda su elasticidad e hidratación y adquiera un mal aspecto.

El hombre también debe hacer suyo el hábito de cuidar su piel, aunque de manera distinta a la mujer, ya que la tiene más grasa, porosa, rica en colágeno y más firme.



Rutina
Si se quiere mantener una piel sana, basta con seguir una rutina de tres fases: lavar el rostro y el cuerpo con un jabón de glicerina; usar como mínimo dos veces a la semana un exfoliante (para sacar las células muertas de la piel) y aplicar una crema hidratante con filtro solar.

A la rutina de higiene personal como lavarse los dientes, el pelo o ducharse, es fundamental incorporar el cuidado de la piel, ya que es un órgano vivo que requiere estar sano para enfrentar la agresión a la que se somete cada día.

Para proteger este tejido no basta con lavarlo, ya que son muchos los factores como el sol, la contaminación o el viento que diariamente lo dañan.

El consumo de alcohol, nicotina y comida chatarra, además de la sobreexposición al sol o los pocos cuidados en el invierno, provocan que la piel pierda su elasticidad e hidratación y adquiera un mal aspecto.

La poca ingesta de vitaminas hace que la piel pierda parte del manto hidropólico (la capa que la protege). Es por eso que este tejido cutáneo requiere un poco más de cuidado. Para una piel sana se requieren sacrificios y dedicación.

El agua permite que nutrientes y oxígeno lleguen a las células de la piel, logrando atenuar las marcas en ella. Por lo mismo, es importante una buena hidratación, sobre todo en verano, en el que el calor hace que el agua del cutis se evapore.

VITAMINAS

Otro ingrediente importante son las vitaminas, las que se encuentran de manera natural en plantas y animales. Estas están divididas en dos grandes grupos: las que se disuelven en grasa (vitamina A, D, E, K) y la que lo hacen en agua (B1, B2, B6, B12, pantenol, C, biotina, ácido fólico y niacina).

El ser humano para nivelar la mala calidad de vida que lleva necesita reincorporar las vitaminas al organismo.

Las que más aportan al cuidado de la piel son la A, que tiene betacaroteno y ayuda a que se regenere; E, que gracias al tocoferol aumenta el flujo sanguíneo en la piel y con ello atenua las arrugas; C, que por el ácido ascórbico que incorpora estimula la producción del colágeno (dando elasticidad) y el pantenol, que ayuda al metabolismo celular y a la resistencia de la piel contra el estrés.

EN EL HOMBRE

El hombre por años estuvo exento del cuidado de la piel, dejando esta práctica solo a las mujeres. En la actualidad se ha comprobado que también debe hacer suyo ese hábito. Por lo mismo, cada vez más líneas cosmetológicas han incorporado productos de belleza masculinos.

El hombre tiene una piel más ácida que la de la mujer, por lo que los productos que debe utilizar son especiales. La diferencia entre la piel del hombre y la de la mujer pasa por el afeitado que realiza el primero, lo que le quita a la piel elasticidad e hidratación. Otra diferencia está en el grosor de la piel del hombre, que es un 15 por ciento mayor que el de la mujer.

El hombre tiene una piel más grasa, porosa, rica en colágeno y más firme, por lo que las arrugas aparecen más tarde, aunque más profundas y marcadas.

Los hombres que comienzan a preocuparse de su piel quedan sorprendidos con las ventajas que ellos representa, ya que comienzan a alimentarse mejor, tomar mucha agua, limpiarse con exfoliantes y otras ayudas extras.

La idea de que es "poco masculino" ha ido quedando de a poco atrás, lo que tiene que ver con la ampliación de la oferta de productos.

¡CUIDADO CON EL SOL!

Aunque tomar sol es positivo, ya que favorece la producción de vitamina D (necesaria para fijar el calcio en los huesos y evitar así el raquitismo), los rayos solares se han vuelto muy nocivos por lo que es importante aplicarse siempre algún protector solar.

La piel hay que protegerla del sol desde los seis meses de edad (y no exponer a los bebés antes). Esto se debe a que sus daños son acumulativos y que cada persona tiene una dosis de sol durante su vida. Pasada esta tolerancia se puede adquirir fácilmente un cáncer a la piel.

Al protegerse del sol se evitan quemaduras directas y posibles causantes de cáncer a la piel, arrugas prematuras (fotoenvejecimiento ), deshidratación de la piel y la aparición de lesiones premalignas como manchas y lunares.

El mito de que el sol afecta solo en días despejados es falso por lo que la especialista recomienda usar diariamente un filtro solar de factor mínimo 15.

¡CUIDADO CON EL FRÍO!

Respecto del invierno, es importante atender el daño que el provoca el frío matinal, vespertino o nocturno.

Los cambios de temperatura, al salir de ambientes cálidos a la calle provocan agresiones a la piel, ya que la persona tiende a arrugar la cara, como una forma de enfrentar las bajas temperaturas.

Por lo mismo, es recomendable el uso de cremas humectantes, a fin de evitar el endurecimiento de las líneas del rostro o, directamente, el enrojecimiento.

De igual forma, es importante que los padres se preocupen por la piel de sus hijos, ya que en los últimos años los problemas con la capa de ozono afectan de una manera distinta a lo que ocurría hace dos o tres décadas.

Por lo mismo, también los niños y jóvenes deben cuidarse de los ataques que todo el día recibe una de las partes más importantes del cuerpo, que tiene que ver con la apariencia.

Es fácil encontrarse con personas jóvenes que parecen mucho mayores, debido al poco cuidado que han tenido con su piel.


 
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