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| 15 de Agosto de 2004 | |||
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La frecuencia sexual Este es uno de los aspectos que muchas veces no se conversa, sobre todo en las parejas mayores. Las molestias e insatisfacciones no son manifestadas por falta de comunicación. Encuestas nacionales e internacionales dan cuenta del alto grado de insatisfacción de muchas mujeres y el, también, alto grado de molestia de numerosos hombres. La mejor manera de llegar a un equilibrio en la frecuencia sexual es conversar el tema con total transparencia, dándole la importancia que el sexo tiene para todas las parejas.
"Me casé a los 27. Los primeros años fueron fantásticos, porque nos complementábamos muy bien en todos los planos, incluyendo el sexual. Pedro se preocupaba de mí bastante y yo lograba mis orgasmos con plenitud. El problema fue hace tres años, cuando nació nuestra hija. Yo lo pasé muy mal, porque tuve síntomas de pérdida y, además, debí estar largos períodos en cama. Fue un desastre ese tiempo, claro que nuestra pequeña llegó sanita al mundo", expresa Paula. Añade que, "con todas mis molestias era normal que no pudiéramos tener sexo como antes. Así, Pedro andaba de mal genio y siempre en cuarentena. A veces practicábamos otras alternativas, pero no era lo mismo. Yo no cedía, porque sabía que tenía que cuidarme". Así, después que nació la guagua, Paula retomó la sexualidad con su marido, pero ya no era lo mismo. "Él se preocupaba solamente de su placer, olvidándose de mí. Al principio me entregué numerosas justificaciones, pero después ya lo hacía como autómata y fui brindándole placer, pero no recibiéndolo. Se lo dije varias veces, pero él como si nada. Esa fue la razón de nuestra separación. Ni él ni yo hicimos ningún esfuerzo por mejorar esa importante parte de nuestra relación. Otro detalle fue la frecuencia. Antes de mi embarazo lo hacíamos todos los días o día por medio, después llegamos a casi 10 ó 15 días. O sea, un desastre", explica la profesional. Respecto a la postura de su ex esposo, Paula explica que "él como que me castigó. Estoy casi segura que en ese tiempo, incluso, llegó a tener otras mujeres. Ahora, tiene pareja y está muy bien. La chica es menor que él, así es que lo está disfrutando... me imagino. Bueno, yo también me emparejé. Estoy en período de prueba con un colega y tenemos buen sexo".
COMUNICACIÓNEl caso de Paula y Pedro no es aislado. Son cientos las parejas que buscan ayuda profesional para salvar sus uniones, las que son afectadas por el poco entendimiento en el plano sexual.Para el urólogo Antonio Salas, "es impresionante la cantidad de matrimonios y parejas que no son felices en la intimidad sexual, y todo porque no se comunican, no hablan sus cosas. Si son capaces de conocerse en los planos más íntimos de su físico y de sus gustos, es increíble que eviten conversar los problemas que puedan tener". Explica el profesional que estas manifestaciones de insatisfacción, tanto en mujeres como en hombres, se da en distintas edades y no solamente en las parejas adultas. "Se entiende que tal vez una mujer y un hombre criados bajo un fuerte concepto machista jamás se van a atrever a conversar el tema. Ella no le dirá a su marido que él no la hace feliz o que ella no disfruta, mientras que él se vivirá quejando de que ella es demasiado pasiva, cuando él mismo sería el primero en cuestionarla si ella tomara la iniciativa. Eso se da mucho". Añade que lo que sorprende es que a veces los jóvenes no se comunican y eso llama la atención, "porque se supone que los recién casados, a los 20 ó 25 años, tienen otra forma de mirar la vida ahora".
GUSTOS DISTINTOSHoracio (29 años) y Andrea (26) están asistiendo a terapia de pareja para solucionar el grave problema de comunicación que se planteo en su convivencia.Ellos no están casados, pero viven juntos y esperan tener hijos dentro de dos o tres años, cuando Andrea termine la universidad. Horacio explica que "ella siempre ha sido reprimida en materia sexual, impidiéndonos ser felices con otras alternativas que no sean solamente el coito vaginal. Ella ha rechazado la masturbación en conjunto, los besos bucogenitales y menos el contacto anal. Yo no he sido para nada un bruto y siempre la he estimulado bien para encaminarla hacia otros escenarios, pero ella siempre termina rechazándome. Su excusa es que no es una cualquiera, y con eso se termina toda posibilidad de diálogo". Al respecto, Andrea estima que "Horacio siempre fue un vividor. Él a los 13 años ya había tenido su primera relación y yo lo conocí como a los 20 cuando tenía harto camino recorrido. Así, cuando estábamos de novios él se portó muy bien. Teníamos sexo, que yo llamo 'normal', y él me decía que todas sus experiencias extrañas, incluso acostándose hasta con tres mujeres a la vez, habían quedado en el pasado. Él hasta se acostumbró a mi ritmo que era dos veces por semana. Lamentablemente, después me comenzó a estimular para que hiciera cosas que a mí no me gustan. Bueno, de todas formas espero que esta terapia funcione para seguir juntos".
CONFIAR UNO EN OTRORespecto de la frecuencia y los grados de insatisfacción, el doctor Salas expresa que "todo tiene que ver con que las parejas se digan las cosas. Deben confiar entre ellos para que puedan obtener un buen resultado en su comunicación. ¿Cómo va a saber una persona lo que quiere la otra si no se lo dice? Es importante conversar, sobre todo en la tranquilidad que les ofrece estar juntos en la cama. Ese es un buen ambiente".En cuanto a las frecuencias, agrega que "todo va a depender de las dos personas. Ambas van a encontrar su equilibrio. Puede ser que quieran hacerlo todos los días, una vez a la semana o cada 15 días. En cualquiera de esos casos es normal, porque es lo que ambos quieren. Ahora, si uno quiere todos los días y la otra persona una vez al mes, ahí surge un problema que deben resolver a la brevedad. Esa es una importante incompatibilidad que deben enfrentar juntos". Requerido respecto de cuál es la frecuencia considerada como 'normal', el profesional expresa que eso va a depender de la edad de las personas, el nivel de erotismo que cada cual tenga y el deseo de estar junto a quien se quiere. Explica que una pareja joven tenderá a priorizar la cantidad, la que muchas veces puede ser -también- de buena calidad. Ya más adultos, habrá mayor interés por tener un equilibrio que les permita circular alegres por la vida. Algo distinto es en la llamada tercera edad, donde el afecto y la comprensión reemplazan en gran parte al vigor juvenil. Es normal que un joven o una joven quieran hacerlo todos los días, pero también es normal que una pareja adulta quiera unirse sexualmente una o dos veces por semana. Ahora, si dos adultos se vienen recién conociendo y la química funciona en alto grado entre ellos, intentarán unirse sexualmente todos los días. O sea, el exceso de frecuencia no es algo exclusivo de la juventud. "Lo que ocurre es que ellos están en mejores condiciones físicas para responder a todas las expectativas", añade el doctor Salas.
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