15 de Agosto de 2004
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Respuesta en el contacto corporal
Si bien hay particularidades -o detalles individuales- en la respuesta física al contacto corporal, todas las personas tienen un patrón común que se expresa en las fases de ese acercamiento.

Se insiste en que no hay que confundirse, porque no es lo mismo mantener una relación sexual que establecer un contacto genital o coital.

Es imprescindible que la pareja jamás pierda su capacidad de juguetear, reír bastante y pensar en renovar el amor cada día.

Las mujeres llegan al coito en un contexto de compromiso más afectivo que el hombre, aunque ello está cambiando en las nuevas generaciones, donde se considera ese grado de sexualidad como expresión de amor.



Reacciones
Se debe tener presente que no todas las personas reaccionan de la misma forma, por lo que al enfrentarse a un cambio, no se puede esperar que la persona sea 'igual' o 'muy parecida' a la que se transformó en ex.

Por lo mismo, hay que ser cuidadosos en ese aspecto.

Cuando se habla de sexualidad bien se puede referir a una estrecha o intensa relación intercomunicacional o sexual entre dos personas, sin que ello signifique un contacto genital o coital.

Por ejemplo, en el contacto entre la madre y la niña -o niño- recién nacido, lactante, preescolar y escolar, al igual que con el padre. En estos casos también se ejercita la sexualidad.

Hay personas a las que les es posible separar la respuesta sexual humana de lo que es el amor propiamente tal. Por ejemplo, un hombre puede tener un reiterado contacto coital con una determinada mujer, pero dicha relación no necesariamente significa un compromiso amoroso. Lo mismo es válido para una mujer que mantiene relaciones frecuentes con un varón.

Por otro lado, cuando la pareja pasa la etapa de joven-adulto a la de senil, puede haber una intensa relación sexual y no coital, por razones físico-endocrinológica.

EN LA ADOLESCENCIA

En la adolescencia se pueden generar intensas relaciones sexuales (amorosas, con caricias y con muchos deseos de estar con la persona amada), pero no necesariamente con contacto genital o coital.

A medida que el adolescente crece experimenta una mayor atracción por su pareja y empiezan a conjugarse dos elementos: el cariño (que crece y madura) y el estímulo físico, hasta transformarse en lo que llamamos 'el amor y la sexualidad del adulto'.

Durante la adolescencia y juventud hay diferentes grados de acercamiento en la relación sexual. Primero: tomarse las manos, besarse y tener contacto de piel; segundo: lo mismo que el anterior, más el contacto genital superficial (por encima de la ropa); tercero: contacto genital a genital o a través de las manos (por debajo de la ropa); cuarto: relación coital (la introducción del pene en la vagina) y quinto: lo mismo que el anterior, pero en forma mantenida y prácticamente con vida en pareja.

RESPUESTA COITAL

También se ha definido la respuesta sexual del ser humano (descrita por los investigadores Master y Johnson) sobre la base de la observación de muchas parejas durante el acercamiento. Pero se trata en sí de una respuesta coital y ella consta de varias etapas.

Primero está la excitación, que incluye cambios en el aparato genital femenino y masculino, con el aumento de secreciones en esas zonas. Segundo, la etapa de meseta, donde la relación se torna más intensa, y en el caso de las mujeres la vagina se profundiza en forma espontánea y se producen un cambio de posición del útero, que tiene por objeto aumentar la sensibilidad.

Luego, se produce la tercera etapa, donde hay movimientos espontáneos de la pelvis, contracciones del útero y de las trompas de falopio. En ese momento, se genera la sensación o explosión de placer (el orgasmo, propiamente tal). Por último, se termina con la cuarta fase denominada de 'resolución', en la cual todo vuelve a la normalidad como antes de la etapa de excitación.

REACCIÓN MASCULINA

Respecto del hombre -tras excitarse- comienza a sentir la primera erección, en la cual el pene se endurece por el aumento de sangre en su musculatura, llegando luego a la etapa de meseta, donde se genera una erección irreversible, sumada a una sensación pre-eyaculatoria.

En tercer término, se producen movimientos pelvianos, contracción de las vesículas seminales y éstas -en algunos casos- pueden llevar a un pequeño dolor irradiado hacia la región testicular, especialmente cuando ha habido períodos de abstinencia. Posteriormente, se produce el orgasmo, que en el varón tiene características diferentes al de la mujer, culminando con la fase de resolución.

OTROS CAMBIOS

Cabe señalar que todas estas fases -tanto en el hombre como en la mujer- no sólo tienen una respuesta genital, sino también una extragenital que se percibe en la piel. Por ejemplo, en la etapa de meseta se produce lo que se denomina 'la piel de naranja', es decir, se observan en algunas zonas del cuerpo puntos de color rosado o rojo, unido a la erección de los vellos.

Asimismo, se experimentan cambios en el aparato cardiovascular, aumentando el pulso (la frecuencia cardíaca) y la presión arterial. Además, se generan contracciones musculares y efectos sobre las glándulas sudoríparas de la piel, aumentando la pérdida de líquidos o transpiración.

En síntesis, lo ideal es que un contacto íntimo sea la culminación de una intensa relación amorosa, donde se ha experimentado gran cariño y atracción del uno por el otro.

Esto es importante porque culturalmente -pese a que ha ido cambiando con el tiempo- la mujer llega a una relación sexual coital (en un alto porcentaje) en un contexto de compromiso más afectivo que el hombre, quien en muchos casos busca sólo el orgasmo y el placer.

Felizmente los tiempos están cambiando y hoy, tanto mujer como hombre, llegan a la relación íntima con un mayor grado de compromiso y teniendo claro que es parte de la expresión del amor.

LOS ESTÍMULOS

No hay duda que cuando el amor llega toca la fibra más profunda de los sentimientos y ante eso no hay nadie que se pueda resistir.

Pero, ¿Como hacer para que una relación, en cualquier instancia de la vida perdure en el tiempo, imponiéndose a todas las adversidades? La respuesta no es clara y la formula secreta no existe, pero hay algunos aspectos que posibilitan la mejor convivencia.

El amor en una pareja joven es pasional (besos, abrazos y caricias en extremo), en cambio el amor de pareja madura, es más de compañía.

Existen numerosas formas para no aburrirse en pareja, estimulando la creatividad para no caer en la monotonía, lo que implica no frenar a la imaginación.

A la vez, es recomendable hablar sin pudor con la pareja,para que así sea siempre potenciada la confianza.

Lo anterior implica que se debe decir lo que a cada cual le gusta o no, materia donde debe reinar la sinceridad. Incluso, a veces el comentar las fantasías a la pareja para a constituir un estímulo para ambos.

Lo más importante para la pareja es no olvidad que la relación sexual no es solamente el coito, por lo que hay que estimular las áreas más sentimentales, sin dejar de lado el plano de la conquista.


 
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