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| 18 de Julio de 2004 | |||
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Los riesgos de la fama juvenil Llegar a la televisión y ser famoso es el sueño de muchos jóvenes que confían en sus talentos artísticos o buena 'facha'. Pero no todo lo que brilla es oro, porque el camino está tapizado de dificultades que deben saber enfrentar. Uno de los principales problemas que experimentan los jóvenes famosos es la ansiedad incontrolada por superar al resto o, simplemente, por mantenerse en la retina pública. Ello, por cierto, puede provocar severas depresiones. "Los jóvenes no siempre están preparados emocionalmente para soportar la presión del medio o de sus seguidores", afirma la sicóloga Ligia Bisama.
Todo ello ha llevado a varias muchachas a implantarse silicona, hacerse liposucciones o someterse a intensos tratamientos para eliminar pequeños o 'grandes' problemas físicos. Porque la comparación de imagen es una de las principales características que tiene el mundo de la fama, de la televisión o la farándula. Bajo esa premisa, entonces, todo vale a la hora de luchar por permanecer entre 'los elegidos'. La sobreexposición lleva a que no solo el talento que poseen en algún rubro sea considerado por el público, sino también la mayor cantidad de aspectos personales que se puedan conseguir. Así, el llanto por situaciones familiares (enfermos, pobreza o ausencias), cuestionamientos, reflexiones existenciales y 'dolores del alma' salen a la luz con bastante facilidad. Los famosos saben que tocar las fibras sensibles de los seguidores provoca adhesión... o rating. El problema surge cuando esas mismas confesiones se devuelven contra el joven que se encuentra en pleno proceso de estabilización de sus principios, valores, opciones, comportamientos o visión de la vida. De esa forma, las relaciones de pareja son de interés público y, últimamente, la sexualidad de los jóvenes famosos (aunque -en rigor- ello alcanza a todo el sistema de 'estrellas'). Famosos como Ximena Pereyra, Nelson Mauricio Pacheco, Cristián Ocaranza y Rodrigo Díaz, entre otros, se han visto en la necesidad de hacer precisiones en materias que debieran corresponder a su absoluta intimidad. Los jóvenes deprimidos abundan. Muchos no han seguido en televisión y eso los tiene aniquilados, mientras otros hacen cualquier cosa por 'estar' o 'aparecer' en programas televisivos y artículos en la prensa. El medio utilizado por mucho es la 'declaración/denuncia' que obliga a que alguien responda desde el otro lado. Los famosos lo saben... y lo utilizan.
PREPARACIÓN"Los jóvenes no siempre están preparados emocionalmente para soportar la presión del medio o de sus seguidores que esperan ciertos estándares de comportamiento de sus ídolos", afirma la sicóloga Ligia Bisama.Agrega que "otro desafío para el joven 'famoso' consiste en aprender a discriminar sus características personales reales de las características que les va atribuyendo el medio artístico. Los admiradores idealizan a su 'héroe' y esperan o suponen ciertos comportamientos, los que no siempre son acordes a la etapa de desarrollo del adolescente o del joven". "Puede, y suele ocurrir, que la fama de algunos talentos no vaya acorde con el desarrollo de otros aspectos de la personalidad, lo que provoca un desequilibrio", expresa la sicóloga. Enfatiza que "por ejemplo, un desarrollo destacado a nivel intelectual no siempre se acompaña de un desarrollo emocional acorde, y ese desbalance puede traer algunas consecuencias negativas para el joven talentoso". La profesional destaca que los padres deben estar atento a las señales que va mostrando el joven, porque es la única forma de ayudarlo a mantener un sano equilibrio de su personalidad. Advierte que en algunos casos la ayuda no es mucha, porque "algunos padres se sienten tentados a desarrollar a través de sus hijos lo que ellos querían para si mismos. Vale decir, se logran 'realizar' en sus hijos, lo que constituye un problema serio para el joven". Añade la profesional que "lamentablemente, esos padres corren el riesgo de perder de vista las necesidades sicosociales reales del joven". Concluye Ligia Bisama que "estos padres suponen, erradamente, que el éxito o la fama les asegurará la felicidad a sus hijos, lo que no es así, en caso que no tomen las precauciones del caso".
SIN PIEDADOtro aspecto que los jóvenes deben considerar, al ingresar al mundo de la fama, es que muchas veces no existe piedad para la evaluación que puedan realizar jurados, público, animadores o compañeros.Un caso específico lo ha vivido la simpática Rosemarie, del programa "Mekano", quien ha sido duramente criticada por todos los sectores, al no responder bien algunas preguntas 'culturales', impuestas bajo la presión de un globo sobre su cabeza que contiene harina (y que está a punto de explotar). En un programa de juegos y diversión como "Mekano", el que una muchacha no conteste bien algunas preguntas debiera constituirse en un elemento 'simpático' para el espacio de entretenimiento... porque no son las olimpiadas de genios. Al parecer, felizmente, la animada muchacha se lo ha tomado con humor y sigue pasándolo bien en esa 'kermesse estudiantil'; porque, si se trata de imponer cultura, aún no se ha comprobado cuánto le han servido al país programas como "¿Quién quiere ser millonario?" o "El rival más débil". Varios sectores han sido demasiado severos con Rosemarie, cuando tal vez (en el caso que efectivamente carezca de grandes conocimientos 'culturales'), ella representa a un alto porcentaje de egresados de Enseñanza Media que no tienen la preparación adecuada. Pero ese es otro tema. Así, los jóvenes deseosos de reconocimiento público por sus talentos artísticos o deportivos, deben sentirse sólidos antes de ingresar a un mundo que no los tratará bien. Porque la fama y los valores personales no van de la mano, lamentablemente.
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