18 de Julio de 2004
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Amor y confianza en la intimidad
Una óptima comunicación es la base para generar una complicidad y afecto, lo que es determinante para desarrollar una buena intimidad. La conversación es de suma importancia.

Las mujeres suelen ser más dadas que los hombres a reconocer los problemas que las afectan en la intimidad, mientras que ellos optan más por esconder las situaciones.

El silencio y la postergación es la peor conducta que se puede adoptar cuando hay problemas de intimidad. El tiempo que se deje pasar en este caso podría ser fatal si no se aborda rápidamente el problema.



Indicios de problemas
Algunos aspectos que se deben atender: * Cuando se conversa mucho menos con la pareja, no sólo temas relacionados con la intimidad.

* Ya no hacen actividades en común, como por ejemplo que ahora cada uno vea televisión en distintas habitaciones.

* No les llama la atención o pierden las ganas de hacer el amor.

* Se empiezan a incomodar con la presencia del otro.

* Su estado de ánimo es más apagado y hasta irritante.

* Buscan excusas para no salir con la pareja y sienten deseos de hacerlo por separado.

Tener una buena intimidad en la pareja es fundamental para que la relación funcione. De no ocurrir así, lo más probable es que el vínculo no perdure por mucho tiempo, o surjan las infidelidades.

Para el sexólogo Álvaro Gómez Gallo, "mantener una buena relación en lo afectivo y sexual es determinante porque se crea una confianza y complicidad, lo que da como resultado una amistad y comprensión".

Agrega el profesional que "con una base afectiva sólida las parejas tienden a llevar una relación que es muy difícil que se vea traducida en un fracaso en la intimidad".

El doctor Gómez reconoce que cuando hay temores y carencia de confianza, se produce miedo al juicio y a la vergüenza frente a la pareja. Esta situación es exclusivamente por la poca voluntad que se destina a intentar tener una buena comunicación y a enfrentar los problemas en los momentos en que éstos aparecen. El miedo se genera cuando no se conoce cómo piensa íntimamente la otra persona, dando paso a una verdadera incertidumbre de su posible reacción.

SABER COMUNICARSE

Según el sexólogo, son varios los temas más delicados de tratar en la intimidad para las parejas. Por un lado están los problemas ambientales como la vergüenza y por otro la diferencia de niveles culturales, donde uno predomina sobre el otro, lo que crea un desprecio.

Sin embargo, cuando hay comunicación en la intimidad es más factible que se produzca una complicidad en la pareja y, por lo mismo, se puedan superar las diferencias.

"Respecto de lo que se advierte visualmente, lo que produce mayor complicación en los hombres frente a la pareja es tener el pene pequeño y disfunción eréctil. Entonces, si la mujer se burla de eso y se lo hace saber, se puede acentuar un problema de autoestima. Sin embargo, cuando hay comprensión y buena comunicación en la intimidad afectiva y sexual, no se producen esas burlas o mofas", observa Gómez.

Añade el experto que "a su vez, lo que complica más a la mujer frente al hombre es cuando se sienten que están gordas, muchas veces sin estarlo. También hay otras damas que se encuentran sus piernas muy delgadas, lo que significa que la apariencia física para ellas es fundamental a la hora de sentirse seguras en la intimidad".

"Lo que más importa en la intimidad es el cariño y afecto por el otro, esa es la base de todo para que la relación funcione y la confianza llegue de manera espontánea. No obstante, lo que puede ser muy contraproducente es que haya intereses subalternos que sean ajenos a la relación y que la condicionen en algún momento, como por ejemplo el interés por el dinero y la posición social del otro", opina el facultativo.

CONSECUENCIAS

Un aspecto importante que hace que el hombre se complique al tener relaciones sexuales con su pareja es que se vea afectado por una eyaculación precoz -la patología más consultada en la actualidad- y tome la errada decisión de no intimar y evitar hacer el amor.

Lo que debe hacer el hombre es compartir ese problema con su mujer, ya que si ella lo quiere va a ayudarlo a que lo resuelvan juntos, e incluso, según Álvaro Gómez Gallo, "es la mujer la que tiende a tomar más la iniciativa de recurrir a un especialista e impulsa a su pareja a que se trate. Advierto mucho en mi consulta a mujeres que traen a sus parejas para enfrentar en conjunto el problema de la eyaculación precoz o disfunción eréctil. El 60% de los varones que acuden a examinarse lo hacen impulsados por su mujer".

Agrega el especialista que "hay que reconocer que el hombre que evita la intimidad con su mujer por temor a reconocer su problema, simplemente está dando pie a que ella se aburra y lo deje, sobre todo si se trata de un matrimonio o relación en una edad de plenitud sexual".

De acuerdo con la experiencia del doctor, en el caso de la mujer, lo que es de más difícil manejo y que determina su intimidad sexual, como el futuro de su relación, es la anorgasmia y no sentirse conformes con su físico, lo que puede traducirse en un rechazo hacia ellas y que se produzca un distanciamiento por parte del varón. Lo más recomendable es que la mujer reconozca ante el hombre su problema e intenten conversarlo abiertamente, y si es necesario recurrir a un profesional. Lo que es muy importante, es no dejar pasar mucho el tiempo, ya que después la situación puede tornarse irreconciliable.

Gómez enfatiza que "los casos más difíciles que me ha tocado tratar en mi consulta son cuando se advierte en la pareja que ya se ha muerto todo el afecto y que llegaron a examinarse cuando ya hicieron todo lo posible y casi siempre en esa instancia vienen con la decisión ya tomada de separarse".

ELLAS LO ENFRENTAN MEJOR

El sexólogo Gómez reconoce que "las mujeres son más abiertas a reconocer los problemas que les afectan en la intimidad y en ese sentido es el hombre el que no asume sus falencias y siempre mantiene las situaciones como escondidas. Por ello, son muy pocos los hombres que traen a su mujer porque no funciona en la intimidad. Lo más común es que el varón deje pasar mucho tiempo y cuando la situación es casi insostenible, recién pidan ayuda a un especialista. Lo malo es que a veces ya es demasiado tarde".

Añade que "ahora ellas se atreven a decir lo que les gusta o disgusta en la intimidad, lo que ha sido un cambio importante respecto de cómo era antes, en que el hombre llevaba toda la iniciativa. En los años 50’ a lo mejor se desconfiaba de una mujer que se atrevía a decir lo que pensaba respecto de su intimidad, pero eso en la actualidad es absolutamente distinto, la mujer está más posicionada de sus condiciones y aptitudes".


 
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