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| 18 de Julio de 2004 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Soldador al arco enloqueció tras ser abandonado por trabajar lejos de casa Mató esposa, dejó grave al amante y se suicidó Joge Bravo / Manuel Vega O.
La primera escena del drama que tuvo como escenario final la calle Pedro Montt del puerto la representó hace aproximadamente un mes Ana María Campos Garrido (39), cuando decidió abandonar a su cónyuge, Juan Luis Cruz (47), abrumada por la soledad. La mujer nunca entendió que su hombre tenía que ir donde el trompa se lo pidiera y que en los últimos meses debió pasar largas jornadas parando torres como orate en el desierto de Atacama. Aburrida de aburrirse, la Mary comenzó a buscar compañía y consuelo y encontro ambas cosas en el pecho fraterno de José Pincheira Pérez (29), uno de sus compañeros de faena en la pesquera Itata. Juan Luis se enteró rápidamente del cahuín y como no estaba dispuesto a seguir defendiendo el título nacional de "engañado contemplativo" frente a sus compañeros, tramó recuperar su honor de soldador agraviado y lavar la afrenta con sangre. Dispuesto a todo, la tarde del viernes se armó de valor con un jarrón de chupilca y esperó que los nuevos tortolitos abandonaran su lugar de trabajo para caer sobre ellos. Cuchilla en mano, los masacró. Ana murió camino de la posta, mientras que su chei aún se bate con la muerte en el hospital local. Tras dar por terminada su faena, el soldador se refugió en su casa y se ahorcó en compañía de la misma soledad que lo dejó sin su querer.
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