18 de Julio de 2004
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Cerebro de asalto al Bice y otra cachada de golpes es un delincuente de la vieja guardia: Jamás disparó un tiro
"Carlitos Joya", un pillo como ya no existen
Carlos Godoy S.



Con la pachorra que sólo tienen los delincuentes orgullosos de sus fechorías, Carlos Iturriaga Alarcón estiró el cogote para que lo inmortalizara la prensa cuando llegó detenido a Santiago.

(Foto: Hernán Cortés)

Carlos Iturriaga Alarcón (22), "Carlos Joya", no era tonto. Sabiendo que equipos especializados de Investigaciones y Carabineros lo buscaban vivo o muerto, todos los días se enteraba de los movimientos de la policía leyendo La Cuarta. Varios ejemplares del diario pop fueron encontrados por detectives cuando la medianoche del miércoles allanaron el depa que arrendaba en Coquimbo.

Cuando se enteró que su rastro era seguido en el sur, viajó a la IV Región junto a su yunta y compañero de delito, Mario Améstica Farías (23). Ambos se conocían de péndex y terminaron siendo cuñados. En 2000, "Carlos Joya" se casó con Marisela, hermana menor de su único amigote.

Amor de población

Ella tenía 12 años y él, 18. Los vecinos de villa Cousiño Macul, en Peñalolén, pensaron que se habían casado apurados, pero estaban equivocados. Sólo en junio del año pasado la joven lo hizo padre.

Marisela es morena, flaca, de pelo negro y generalmente viste de buzo. El viernes en la tarde, cuando su marido llegó a Santiago esposado desde Coquimbo, lo fue ver de inmediato al cuartel de la Brigada Investigadora de Robos Metropolitana (Birom). Ya sabía que su hombre había caído tirando con una "polola" y amenazó con armar la grande.

Sin embargo, cuando lo vio bajar del carro policial, lloró y le gritó que no estaba solo, que lo amaba y que negara todo.

"Es un buen padre", dijo a la prensa mientras golpeaba la puerta de la Birom. Sin embargo, después de que su hermana mayor, "La Colorina", le secó las lágrimas, reconoció que durante su larga ausencia de casi dos meses nunca la llamó por teléfono ni le mandó un peso, justificando así su presunta inocencia en el golpe al banco Bice.

"El Joya" comenzó a los 15 años su carrera delictual, marcada por continuos condoros. En la "Cousiño", sus antiguos amigos recuerdan que cada vez que se juntaba a jugar a la pelota terminaba quebrando un vidrio.

Desde entonces era yunta de Améstica, quien durante meses le hizo gancho con su hermana, hasta que se casaron. Su cuñada, Maritza Améstica, el viernes aclaró que lo bautizaron "Carlos Joya" porque es bonito y no porque sea "amigo íntimo" de las alhajas de extraños.

En calle Afluente dicen que "El Joyita" es bueno para las bromas y querendón. Nunca hizo favores sin pedir recompensa. Primero fueron dulces, bolitas y plata, pero en su adolescencia se metió con narcos y como forma de pago pedía droga. Siempre se le veía fumando en las esquinas o comiendo asados.

Condoriento de chico

"Era condoriento y se lo llevaban preso por puras huevás. A comienzos de año encanó porque le pillaron un cuchillo en el pantalón", recuerda un cabro del barrio.

Algunos vecinos ahora lo odian, porque por su participación en el choreo al Bice, en los últimos dos meses el barrio se llenó de polis y los allanamientos se hicieron pan de cada día.

La última redada la vivió en carne propia su cuñada, Maritza. La madrugada del miércoles último, "La Colorina" fue sacada a las 05.00 horas por detectives junto a su hijo de ocho meses. "Hemos sido víctimas de un hostigamiento increíble. Mi niño venía saliendo del hospital Calvo Mackenna, donde estuvo internado por el virus sincicial, pero igual nos tuvieron bajo la lluvia", denunció la mujer, quien durante la investigación del robo también estuvo detenida en la Sección de Investigaciones Policiales (SIP) de Carabineros.

Súper california

La bronca de Maritza también alcanzó al "Joya". Apenas supo que el perla estaba montado arriba de otra mujer cuando fue detenido, dijo: "Por patas negras conmigo se les va a ver".

Pero la rabia no fue sólo porque le había puesto los cuernos a su hermana menor, sino que también por celos, ya que ambos tuvieron un breve pololeo.

Sobre su vida delictual, los datos recogidos por La Cuarta indican que después de cumplir los 15, "El Joya" se agiló firme. Empezó a tirar las manos, a robar en almacenes del barrio y a pelarse joyas. De ahí su famoso alias.

La yuta le carga el choreo a la sucursal del BancoEstado de Puerto Montt, ocurrido a fines de abril, y el robo a la "Tía Rica" de Talca, la noche del 20 de octubre del año pasado.

También habría actuado en el increíble robo a seis juzgados de la capital en agosto de 2003, donde fueron desvalijadas las oficinas de los jueces y secretarios que trabajan en el edificio de Compañía con Morandé. Se supo que la verdadera intención del "Joya" no fue el robo de expedientes, sino la búsqueda de las especies que dan nombre a su apodo.

Con guante blanco

"Joya" nunca usó armas de fuego. Nunca baleó a nadie. Nunca tuvo enemigos. Cuando estuvo detenido en la Peni se hizo fama de guapo y conoció a varios delincuentes, con los que fue formando una peligrosa banda de monreros.

Tras el millonario golpe al Bice -donde abrieron bóvedas y 120 cajas de seguridad con sopletes y diablitos junto a dos cómplices prófugos- Iturriaga y Améstica nunca se separaron.

Fue así como durante la huida viajaron a Coquimbo a darse la vida del oso. La plata los volvió locos. Gastaron 10 millones de pesos en mujeres y juerga. Se hicieron clientes del Casino de Coquimbo y apostaron pesado en el Club Hípico de Peñuelas.

Pero se pusieron tontos. Sus nuevas vidas, marcadas por el lujo, los derribaron y dieron la pista para que un equipo de Investigaciones los descubriera. El "Carlos Joya" mostró la hilacha y perdió feo.

Su yunta de toda la vida

Sobre Mario Améstica, las averiguaciones del diario pop coinciden en que era drogo. Se hizo humo para el Día de la Madre y sólo lo volvieron a ver el miércoles, cuando llegó esposado a Santiago. Cuatro meses antes de robar el banco Bice había salido de la cana.

Su padre se la ha sufrido toda. Sergio Améstica es un camionero honrado, con buena pega en una empresa de transportes. "Todo esto me hizo estallar y estoy con licencia médica por estrés. El doctor me dio reposo por nueve días. El lunes se termina mi 'descanso', pero voy a pedir que me extiendan la licencia, porque los allanamientos, seguimientos y ahora la detención de mi hijo me tienen enfermo de los nervios. Sé que es inocente porque yo lo crié", dijo a La Cuarta.


 
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