Dos sendas acusaciones criminales, tanto por publicidad engañosa como cuasidelito de homicidio, deberá enfrentar un conocido servicio médico domiciliario, luego que uno de sus usuarios falleciera aguardando el móvil de urgencia, ubicado a sólo cuatro cuadras de su domicilio.
El 9 de diciembre de 2003, a eso de las 5:00 de la mañana, René Zorrilla Fuenzalida (65) presentó dolor al pecho, por lo que su esposa Alicia Alfaro, llamó a Help que, se supone, tenía una ambulancia en camino. En el intertanto, el hombre empeoró y aunque trataron de reanimarlo, murió por un infarto agudo al miocardio.
Habían pasado 45 minutos desde el primer telefonazo, recibiendo por respuesta que únicamente había dos móviles, debiendo arreglárselas solas, porque -aseguran- nadie orientó los primeros auxilios.
El plan tenía un costo de 75 lucas, activando un código rojo que, por contrato, obligaba a la ambulancia a no tardar más de 12 minutos en llegar.
La empresa, en tanto, sostuvo que el procedimiento se cumplió con normalidad, y que cuando telefoneó la familia, se la intruyó en resucitación, siendo en este caso, demasiado tarde.