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| 30 de Junio de 2004 | |||
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La Cuarta recorrió callejón de la muerte entre Chago y Paine Guardavías del ferrocarril alegan que la gallada no los pesca Abel Fuschlocher
Según constató La Cuarta en un recorrido por los rieles, la culpa es compartida: pocazo resguardo de parte de la Empresa de Ferrocarriles del Estado y la increíble irresponsabilidad de la gallada. Desde Estación Central, el convoy parte rajado al sur, chasconeando a los peatones y moviendo los tocomochos que esperan para pasar. Sólo en el primer tramo urbano, hasta Paine, hay 12 cruces, sin contar los peatonales no autorizados. Todos son un peligro vivo. A metros de la pobla José María Caro, Lo Espejo, está el paso peatonal 4 Sur, tétricamente adornado por unas cinco animitas. La acústica del lugar y la poca iluminación en la noche hacen que cruzarlo sea un acto de valentía. "Hay que asomarse mucho para atravesarlo, es muy peligroso porque está muy tapado. Yo vivo toda mi vida acá, más de 40 años, y he visto cualquier cantidad de muerte; esto siempre ha sido así y parece que va a seguir", relató la vecina Patricia Lincaqueo. Juanito Riquelme, gásfiter de la Santa Adriana, confirmó los dichos de la mujer: "Peligrosón es, pues. Yo que vengo con mi bicicleta tengo que pasar rapidito, varias veces me ha pasado cerquita el tren... creo que debería pasar por un lugar más alejado". Ayer, Ferrocarriles entregó una declaración en la que expresa que el cruce Bascuñán, donde ocurrió el accidente, "contaba con todas las medidas de seguridad que exige la ley: Disco Pare en ambos sentidos, lo que equivale a la luz roja de un semáforo". Agrega que será la justicia la que determine "En qué condiciones se encontraba el guarda cruce y, por lo mismo, las responsabilidades en este caso".
PorfiadosLos peatones y automovilistas aportan su tremendo grano de arena a la inseguridad en la vía férrea. En el cruce Fernández Albano, que une las poblaciones Santa Olga y Las Dunas existen grandotas barreras que apenas son respetadas por los bólidos. En varias ocasiones se pudo ver autos pasando cuando la barrera estaba a punto de bajar. Un furgón se quedó en pana al medio de la línea y ni pescó las órdenes del guardavías. Lo mismo ocurre, en San Bernardo. En el cruce Lo Blanco, en el kilómetro 11 de la vía, un matrimonio que se gana el puchero controlando la pasada del tren tiene que hacer malabares para que los conductores, todos apurados, le hagan caso."Lo que pasa es que uno se apura porque viene el tren y la calle es muy estrecha, por eso que paso rapidito", justificó lo injustificable el chofer de un furgón escolar que metió chala para pasar. Debido al desgraciado accideente de Paine, la Empresa de Ferrocarriles les prohibió a los banderilleros hacer declaraciones. Sin embargo, algunos se acercaron al diario pop para dar su opinión resguardando su identidad. Es el caso de un funcionario que lleva una década bajando la barrera metálica y peleando con los porfiados choferes. "La gente a uno no lo respeta para nada. Le pongo un solo ejemplo: tenemos orden de bajar la barrera cuando hay neblina y cuando lo hacemos, la gente nos empapela a garabatos y hasta nos amenaza con pegarnos. Ahí no podemos hacer nada".
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