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Manso hoyo al lado del diario
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- ¿
La Cuarta, la asopada?
- ¿Cómo fue la cuestión?
- Es que ustedes no se han dado ni por enterados del tremendo hoyo, en realidad una cámara sin tapa, que está al lado del diario, específicamente en la curva de la diagonal con Vicuña Mackenna, vereda poniente, poco antes del puente, justo abajo de un poste de luz.
- Entonces se ve en la noche, poh.
- Claro, pero no va a faltar el curadito que no lo cache y se saque la cresta y media. Yo me he fijado que en esas banquitas de los juegos se juntan unos borrachines que compran copete en las bencineras y que pasan por ahí mismo.
- Ah, chupalla. ¿Y de qué empresa será?
- Me tinca que de los teléfonos, porque hay puros cables. De verdad que es peligroso, porque es de puro cemento y en los bordes hay metales. Además, mucha gente camina por el lugar y capaz que ande distraída. Ya les avisé, así que sin llorar después si ocurre un accidente.
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Está bien celebrar, pero...
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- ¿
La Cuarta, la que respeta a los próceres de la patria?
- ¿A Silvia Parada?
- Eeeeh, no es leseo, señor. Fíjese que los hinchas de la "U" dejaron la pura embarrada en el monumento a Manuel Baquedano. No sería na que se hubiesen subido al caballo, pero lo pintarrajearon entero.
- Aaaah...
- Y eso no es todo, porque el foso lo llenaron de excrementos y orines. No me salga con que son de otro día, porque estaban fresquitos, yo los vi. Se pasaron de cochinos.
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Guardia prepo en un "súper"
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- ¿Hablo con
La Cuarta? Tengo un reclamo contra un guardia del supermercado Santa Isabel, de Macul con Grecia.
- ¿Qué pasó?
- Fui a comprar con mi viejita linda. Años que no hacía tanto ejercicio y todo iba bien, pero cuando la esperaba en la sección carnicería, a unos cuantos metros, un guardia se puso a mi lado y comenzó a describir radialmente a mi progenitora como sospechosa de robo.
- ¿No le puedo creer?
- Así fue. El muy buche nunca se dio cuenta de que yo era su hijo y le decía por la radio a una vieja chica y fea, que también es vigilante, que no le despegaría la vista de encima. Lo dejé hablar y cuando verifiqué que se refería a mi mamacita querida, le dije unas cuantas cosas.
- ¿Y lo acusó?
- No encontré a ningún jefe, pero es un tonto joven, moreno, vestido de civil, de no más de 25 años. Más encima, se tiró a choro. Al poco rato, cuando pasé por su lado en otro pasillo, me levantó los brazos para amenazarme. Es un prepotente que está desprestigiando al supermercado.
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