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| 29 de Junio de 2004 | |||
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Pesadilla vive chilena viuda de argentino tras inexcusable negligencia de consultorio Le agendaron control por el Sida en papel que leyó todo el barrio Héctor Cossio L.
Pero lo dramático no fue el rumor que alimentó el estigma, sino la grave infracción de un consultorio del sector que no respetó las normas de confidencialidad en la entrega de diagnósticos y dejó la mansa crema. Acostumbrados a vivir como "los marcados" y al interior de un ghetto familiar, Mixy A.M.B., de 45 años, madre de 5 hijos, sólo espera que el daño sea reparado una vez que la justicia obligue al municipio de PAC a pagar la indemnización que se solicitó dos años después que hasta su casa llegara un papel de roneo escrito a mano con membrete del Consultorio La Feria, donde le recordaban a su esposo argentino, Carlos C.G., que no faltara a sus controles del Virus de Inmuno Deficiencia Adquirida (VIH).
Ha llegado carta..Hasta el 22 de abril de 1997, el matrimonio argentino-chileno vivía relativamente bien en la casa de la madre de ella. Tiempo atrás habían recibido la pésima noticia que ambos estaban viviendo con el virus del Sida, pero se trataban responsablemente en el Hospital Barros Luco. Él padecía ya de enfermedades oportunistas y ella era sólo portadora. La alegría de ambos, sin embargo, era que ninguno de sus niños tenía el mal.De este modo, hicieron una vida normal. Nadie sabía de su secreto, hasta que Carlos se agarró una broncopulmonía y cayó en el hospital. El trasandino comenzó a tratarse en el Consultorio La Feria. Pero cuando se ausentó de uno de los controles, los médicos le enviaron un mensaje para que no los abandonara. El propósito fue loable... el procedimiento, vergonzoso.
Condoro irreversibleEl médico de turno, quien fue despedido tras el escándalo, pero sobre quien no pesó ningún sumario, escribió a mano en un papel de roneo la siguiente frase: "Presentarse para tratamiento de TBC y VIH".Una auxiliar de enfermería fue comisionada para entregar el mensaje. Sin ningún tipo de cuidado, sin sobre ni certificación, la mujer llegó hasta la casa del matrimonio y entregó la misiva a la suegra del argentino. La mujer, de edad avanzada, leyó el texto y no comprendió. Luego fue donde una vecina y consultó sobre la siglas: "Eso es Sida", le dijeron. "Tu yerno tiene sida y lo más probable que tu hija también. Están infectados". Asustada, la mujer acudió al consultorio, donde increíblemente le confirmaron el diagnóstico. Presa del pánico propio de quienes ignoran los alcances del mal, al regresar a casa, la señora expulsó a su hija, yerno y niños a la calle. Como no tenían dónde vivir, tuvieron que arrancharse en el patio, en una mediagua indigna. El vecindario se enteró de la noticia, los estigmatizaron, en el colegio los compañeros se burlaron de sus hijos y, lo peor de todo, se perdió la unidad familiar. Marginados como otrora se hacía con los leprosos, la vida de estas personas se convirtió en un infierno, por lo que en 1999 decidieron interponer una demanda ante el Segundo Juzgado Civil de San Miguel.
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