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| 23 de Junio de 2004 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Vida, pasión y jugo del Carlos Danilo, con su cuarto de hora sobre torre eléctrica "Paren el mundo, que me quiero tirar", gritó suicida muy frustrado Manuel Vega O
Tras dar jugo y movilizar a los carabineros, los bomberos y a los cesantes del sector, Carlos Danilo Arenas Alcántara (33) fue traído de regreso a tierra por los esforzados voluntarios de la Sexta Compañía de San Miguel y el Gope . Mientras era trasladado al consultorio local por el edil Carlos Inostroza para que se sirviera un reconfortante desayuno de Armonyl y Ravotril con Cuartadiazepanina sódica, el rescatado habló con el diario pop, pecho fraterno de los afligidos y angurris. Bajo una persistente llovizna y empalado por el frío, el personaje de la jornada dijo que se sentía "discriminado por la sociedad" y que no quería volver al hospital siquiátrico, porque, a pesar que parecía más piantao que un conchalepas-conchalepas, estaba más sano que Mauricio Pinilla. Según su padre, el chofer Carlos Arenas, antes de ponerse merme de frentón y andar salvando los matinales de la tele con sus condoros, su hijo fue un excelente maratonista y toda una promesa en el viril deporte de levantar pesas. Más aún, contrajo nupcias con Alejandra Pinto Carrasco, una rucia bastante potable con la cual tuvo dos hijas, Krishna y Karla. "Creo que se subió a la torre para llamar la atención acerca de nuestra situación. Es un enfermo y nosotros, debido a los problemas que nos causa su patología, nos estamos muriendo de hambre. Yo no puedo trabajar porque se me sube al bus a pedirme monedas. El tema es que hoy en Chile es casi imposible que un drogo o un enfermo mental se rehabilite por el alto costo del tratamiento y la falta de hospitales y de oportunidades de trabajo", dijo, sabiamente, el padre. Durante un buen tiempo, Carlos Danilo y su pareja, la Alejandra se fueron juntos en la volá y compartieron las pepas, los huiros y las aspiradas de neoprén. Sin embargo, un día ella vio por fin la luz. Se separó del chanta y, junto a un nuevo amor, reorganizó su vida.
Mientras estuvo en la cima de la torre, el Carlos Danilo aprovechó de dirigirse al país y relatarle sus pellejerías, darle audiencia a la autoridad de la comuna y restarles espacio mediático al alcalde y al intendente de Santiago. Mientras Inostroza le ofrecía pega para que se bajara, dos cesantes de la pobla escucharon la oferta y comenzaron a planear su propio ascenso ante tamaño ofertón de movilidad social. Al alcalde se le pararon los pelos de la cabeza al escuchar la movida.
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