Boca Juniors le escupió el asado a River Plate, demostrando que en el chinga muere de penales nadie le gana, y en una mocha no apta para enfermos de la cuchara se clasificó a la final de la Copa Libertadores 2004, en la que jugará ante el elenco cafetero de Once Caldas.
El tiempo reglamentario finalizó 2-1 a favor de los "millonarios", con pepas de Luis González (50') y José Nasuti (94') para River y anotación de Carlos Tévez (88'), resultado que forzó una tanda desde los doce pasos, ya que los boquenses se habían impuesto 1-0 en el partido de ida.
Incluso, el técnico Leo Astrada echó toda la carne a la parrilla con el ingreso de Marcelo Salas a los 60', pero la falta de fútbol le pasó la cuenta a "shileno", que no pudo hacer nada para evitar la definición cardiaca.
En esa instancia decisiva, cuando la cuenta iba 4 a 4, el remate de Maximiliano López fue contenido por Roberto Abbondanzieri, dejando la definición en los pies de Villarreal, quien desató la fiestoca.