|
|
| 18 de Junio de 2004 | |||
|
|||
| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
|
Drama de humilde familia que se ha mamado cinco robos al hilo Le chorearon hasta la lavadora con las pilchas en pleno remojo Manuel Vega O
En los últimos doce meses ha encanecido prematuramente. Además, gracias a la rabia acumulada y la enorme cantidad de bilis que segrega su hígado, está sacando tres cosechas anuales de úlceras estomacales de exportación. Y no es para menos: Al comerciante le han saqueado su casa de Los Quitrales 430 en cinco oportunidades y el temor lo tiene viviendo atrincherado junto sus tres hijos y a su perro "Ramby" en uno de los dormitorios del fondo del chalé. "Es que como ya no tenemos nada que ofrecerles a los delincuentes, temo que la próxima vez que vengan a visitarnos y encuentren la casa vacía se ofendan y nos maten por cagados, para no perder el viaje", confiesa la víctima. La familia recibió el último golpe la mañana del miércoles, cuando Lucila, al descorrer el cerrojo del dormitorio y salir al living, cachó que, mientras dormían, los maleantes les habían robado la lavadora. "La dejé funcionando la noche anterior con una carga completa de ropa. La desconectaron mientras trabajaba. Se llevaron todo, hasta el detergente marca Acme con chupamugres biológico. Nos dio una pena ver su lugar vacío, las mangueras cortadas y las cañerías al aire. Hasta los niños la lloraron. ¡La vamos a echar tanto de menos!", aseveró. "Añadió que "hay que resignarse y hacer de tripas corazón, porque la vida es así. El Gran Pato Malo nos va llevando lo que uno más quiere y necesita, una cosa tras otra". "Primero fueron el televisor, el video y el equipo de música. En la segunda ocasión, las lámparas del living y las herramientas. Después se chorearon la chancha y los bidones del gas. En el cuarto guadañazo, cuando aún no nos reponíamos del duelo anterior, se nos fueron la vajilla y el bar que habíamos instalado en la cocina americana", recordó la dueña de casa. Tras perder la lavadora, la familia dijo basta y en vez de llamar a los polis, llamó a la tele y a La Cuarta, la justiciera. El efecto fue inmediato. Apenas Eliseo apareció en la pantalla chica, su casa se lleno de solícitos funcionarios públicos. Hasta el alcalde mandó gente para que averiguara qué cresta pasaba en el barrio donde durante la "Teletón" del año pasado al vecino Claudio Vega Toro los guarenes le vaciaron la casa en un camión de mudanzas.
|
|