LA PAZ.- En un macabro hecho, para quedar con la pálida, el cadáver incinerado del alcalde de la población campesina de Ayo- Ayo, Benjamín Altamirano, fue descubierto ayer en la plaza central de esa localidad, luego de que sufriera el ataque de una turba, según los resultados con muy malas pulgas y sangre en el ojo con esa autoridad corporativa.
El gobernador del departamento de La Paz, Nicolás Quenta, confirmó la noticia del deceso del edil. "Me han informado que el cuerpo del alcalde está botado en la plaza, no vamos a permitir esto", señaló.
Aseveró que el reporte policial con el que cuenta, afirma que Altamirano fue sacado violentamente por un grupo de desconocidos de su vivienda, que también fue quemada, y luego estos lo quemaron vivo.
Radio Panamericana señaló que varios concejales del municipio de Ayo Ayo, 87 kilómetros al sur de esta capital, aparecen como sospechosos del asesinato, que tendría fines políticos.
La emisora dijo que en sus primeros contactos con algunos de los miembros del concejo municipal, estos declararon de forma indolente que Altamirano fue víctima de la justicia comunitaria, un proceso indígena de hecho que no es admitido por las leyes del país.