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| 11 de Junio de 2004 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Reportero pop viajó a la Quinta Región para disfrutar cómo se le cae el diccionario Benni: El sensei de las xuxadas Gabriel Benni se ha convertido en un personaje de culto, un héroe de la tevé criolla. Con cada xuxada, con su siempre bien ocupado hueón y sus derivaciones, gana más y más adeptos que lo ven, sagradamente, cada sábado a las 23 horas por UCV-TV Rolando Ricciulli Rivero
Estaba en Plaza Ñuñoa a punto de quemar caucho para dirigirme donde la doctora. En eso, suena mi celular. No conocí el número, pero igual contesté: "¿Aló..? Sí, pero.... ya, pero tengo que ir al médico..... bueno ya,... pero..., no me diga na, otro vivencial...". En dos tiempos estaba arriba de un auto rumbo a la Quinta Región. ¿La misión?: Meterme como pudiera a la grabación del programa "El Show de Benni".
¡Vamos a grabar!Llegué como a las 13.45 al lugar de los hechos. Un guardia desde una casita como de muñeca, me miró terrible de raro: "¿Dónde va caaballero?", me preguntó. "Estoy esperando Benni. ¿Cómo puedo hablar con él?", le respondí. "No creo que pueda atenderlo, está muy ocupado", me contestó.En un descuido, me colé. No fue tanta la gracia porque el canal es terrible de enano y la reja no tenía corriente, ni grandes sistemas de seguridad. Incluso un cabro muy piola, al que saludaron como "Mano peluda", me llevó al set. Un pasillo, otro, una doblada, escalera y llegué. En la entrada del estudio me topé con el nuevo gurú de la tevé: Benni. Su nombre de pila es Gabriel. El loco es terrible de alto, tiene así el bigote y se echa un tarro de gomina en la mollera. Se cacha a la legua que le gusta poco el tandeo. Está a minutos de sentarse pa' grabar y aprovecha de tomarse un vinito con agua mineral. Me dio un poco de sed pero me aguanté: "Estoy trabajando", me repetí una y otra vez. "Silencio que vamos a grabar", gritó un viejo chico en mi oreja.
Bla, bla, blaBenni tiene harto verso, nadie lo para. Ni sus invitados.Ese día estaba el grone Maluko, uno de los músicos del "Morandé con Compañía", unos teclitos que le ponían bueno al canturreo y un personaje que bailaba zapateo americano. La pulenta, nunca caché pa' dónde iba la micro. Era algo muy raro... faltaba E.T. y estábamos listos... No sé pa' qué, pero estábamos listos. Detrás de cámaras había un lote más o menos de pericos que andaban arriba de la pelota. Los muy egoístas se habían tomado unos pisquelis sour y no invitaron... -"estoy trabajando", me concentré-. Se hizo el silencio. Todos miraban embobados a Benni. Estaban atentos, esperando qué palabras, mensaje, intrincada oración se mandaría. Todos los miraban. En eso, se vio a un chicuelo terrible de gruñón -"íiiiiiiiiiiiiipi"- tomando fotos como malo de la cabeza. "¡Silencio!", le gritaron. Al rato caché que era el paparazzi compacto del diario pop
ÍdoloUnas chiquillas muy buenamozas parecían la barra de Benni. Le aplaudían hasta la ida comerciales a mi tío, que gozaba al chancho cómo lo alababan. Además, un tongua que no podía estar más colorado, le avivaba la cueca al itálico. Más tarde supe que era uno de los auspiciadores.Benni seguía hablando, hablando, hablando y hablando. Contaba unas historias increíbles.... Xuxada que tiraba, era celebrada como un gol. Ahí me acordé que mi jefe me comentó que este orate era un personaje de culto... Y tate, dos universitarios llegaron con la bacán cámara digital y le tomaban fotelis al rostro alternativo de la teleaudiencia contemporánea. Los brocas analizaban cada una de las tallas del espagueti con zapatos. Parece que estaba haciendo la tesis del hombre. ¡Y qué trabajo!. A todo esto, el caporal de la verborrea seguía hablando. Es que el socio dura, dura y pucha que dura. Graba de corrido un vez por semana. A veces da la impresión que el animador tiene como un imán, onda estrella de pop. Si hasta su arrastre tiene, especialmente entre las féminas. Le llega cada carta, nos cuentan que llega a dar envidia. Ahora, medio canal asoma la nariz pa' escucharlo. Después de casi dos horas, se apagan las luces y los curiosos se tiran como kamikazes hacia el sensei de la xuxada. Le piden autógrafos, fotos, plata la micro... El hombre se ve feliz. Le gusta que la gente le tire buena onda y, lo mejor de todo, no se cree el cuento. La verdad cabros, esta fue una de las cosas más raras que me ha tocado vivir. Este italiano puede llegar lejos en la tele... Se me olvidaba, es fanático de los porotos y en sus programas pone su celular en pantalla pa' que usted lo invite a comer a su casa. ¡Y va!. Cuando Benni se echaba el ave del canal, me acordé de la dentista. No le avisé que no iba ir... Tuve que pedir otra hora... y me duele el diente.
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