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| 06 de Junio de 2004 | |||
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Los cambios en la pubertad La pubertad es una etapa más del desarrollo humano, por lo que se deben tomar con naturalidad todos los cambios que allí se producen en lo biológico, afectivo, sicológico y sexual. Un niño o una niña que ha tenido respuestas a sus consultas infantiles respecto al sexo, se enfrentará con mayor seguridad a esta fase. Por lo mismo, los padres deben preocuparse de esa formación. En esta etapa el impulso sexual motiva las conductas de búsqueda de satisfacción y el encuentro con el otro sexo. Por ello, es necesaria una orientación y educación sexual, para que este proceso pase a formar parte armónica en el desarrollo de los adolescentes, haciéndolo lo más normal posible. Según el texto 'Adolescencia, tiempo de decisiones' (del Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente, Cemera), la educación sexual es imprescindible en esta etapa, lo que significa que "el o la joven debe ir desarrollando frente a las personas y su sexo, una actitud clara, ética y sin contradicciones".
PERÍODO DE CAMBIOSEl sujeto púber debe asimilar su cuerpo, comprender sus impulsos sexuales y manejar sus ímpetus de rebeldía. "Comúnmente, atraviesa un período de introversión que le permite incorporar y comprender estos cambios, dándose en forma paralela una urgente necesidad de independencia que le permita establecer con mayor claridad su identidad sexual, social y personal", explica el Manual para Trabajo con Adolescentes. elaborado por los profesionales del Cemera.Cuando avanzan hacia la adolescencia, los cambios comienzan a estabilizarse. El comienzo de la madurez proporciona la existencia de actividad sexual. Allí se enfrentan a una variedad de opciones que, por falta de información e ignorancia -muchas veces-, les pueden traer consecuencias serias, como embarazos no deseados, contagio de enfermedades y graves sentimientos de culpa. En el transcurso de su desarrollo, cada ser humano llega a tener un concepto o imagen de sí mismo, la que incluye rasgos físicos, sicológicos y sociales. En la medida en que se refuerza y construye esa autoestima, se posibilita la capacidad de reconocimiento propio, tanto fortalezas como debilidades favoreciendo el proceso de aceptación. Las personas nos comunicamos a través de nuestro cuerpo, el que nos ofrece el espacio para conocer y descubrir tanto a nosotros mismos como a los demás. Por tanto, es de suma importancia "entender y aceptar el cuerpo, valorarlo en todas sus dimensiones, en cuanto a belleza, salud, expresión y sensibilidad, en circunstancias y condiciones que no afecten el respeto y el cuidado que por él deben tenerse", plantean los profesionales de Cemera. Parte del desarrollo en la pubertad está el relacionado con los genitales. Mujeres y hombres, comparten y se diferencian en sus respectivos cuerpos. Es necesario que tanto los niños como las niñas, las jovencitas y los jóvenes, conozcan no solamente la estructura sino también el funcionamiento del cuerpo, para aprender a cuidarlo, protegerlo y valorarlo, tanto la propia contextura, como la de los demás. Las niñas y jovencitas deben conocer de sus ovarios, trompas de falopio, óvulos, las hormonas, el desarrollo pélvico, el útero, la menstruación, el cuello uterino, la vagina y la vulva, entre otros órganos y expresiones de su desarrollo. A su vez, los muchachos deben enterarse de la función de sus testículos, los caracteres sexuales secundarios (barba, voz, desarrollo torácico), los espermios, la posibilidad de paternidad, el epidídimo, el conducto deferente, la uretra y el pene, entre otros contenidos fundamentales para conocer su naturaleza. En las próximas páginas, entregamos material descriptivo de los órganos femenino y masculino.
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