06 de Junio de 2004
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Los cambios en la mujer
La vergüenza es una reacción que las jovencitas deben desterrar cuando comienzan a experimentar los primeros cambios en su organismo. La sensación debe ser de orgullo, porque se están desarrollando normalmente.

Al llegar a la pubertad, la niña va a necesitar que su madre la oriente respecto de los cuidados higiénicos y del enorme significado de la menstruación.

Es fundamental que desde adolescentes las mujeres conozcan que el cuello uterino es una de las zonas más propensas al desarrollo de procesos cancerígenos, lo que requiere que cuando adultas no pueden olvidar el papanicolao.



No son pocas las niñas que se asustan cuando comienzan sus primeras transformaciones fisiológicas. No es bajo el porcentaje, tampoco, de las que llegan a la pubertad con una idea errada de las funciones sexuales y les aterroriza pensar en lo que vendrá en la adolescencia.

Los motivos: una escasa información en la familia, los biológicos contenidos del colegio y, sobre todo, la confusa información que reciben de sus compañeras o amigas.

Si no conocen las funciones de los distintos órganos, les será difícil acercarse más seguras a la afectividad.

Saber, por ejemplo, por qué se transpira cuando se toma la mano de la primera pareja o por qué llegan los nervios, ante los primeros gestos, caricias o palabras de quien les "gusta".

Por todo lo anterior, es necesario tener una visión general de los órganos sexuales femeninos, para conocer su funcionamiento, tal como ya, seguramente, las jóvenes ya han aprendido respecto de los sentidos, el sistema óseo o el cerebro.

Ninguna muchacha debe olvidar que los aparatos genitales son los que llevan a las más trascendental de las obras humanas: el crear vida. La reproducción deriva de la sexualidad, donde se suma la parte fisiológica con la entrega motivada por la afectividad y el amor.

EL CUERPO FEMENINO

El aparato sexual femenino lo integran los órganos genitales externos y los órganos genitales internos, los que requieren -como es lógico- un cuidado permanente, tal como se protege a los ojos, boca o estómago, por mencionar otras partes del cuerpo.

Los órganos externos son la vagina y la vulva La vagina es una cavidad cubierta de mucosa (de tejido blando y terso sin piel) cuyas paredes se mantienen en contacto, pero con una musculatura elástica que le permite extenderse. Por allí sale el flujo menstrual, recepciona al pene en el acto sexual y es el canal natural para el parto.

Antes se pensaba que todas las mujeres debían tener una membrana himeneal (himen) a la entrada de la vagina con un orificio muy estrecho, pero ya está comprobado que puede o no presentarse. Hay himenes que no se desgarran con el coito o penetración del pene en la vagina.

El otro órgano externo es la vulva, que la conforman los labios mayores (externos) y los labios menores (internos). En la unión de estos últimos se encuentra el clítoris, que es un órgano llamado sensaeréctil, el que se encuentra recubierto por un repliegue o capuchón clitorídeo. Por debajo, se encuentra la salida del conducto uretral, conocida también como meato urinario Los órganos internos de la mujer son la uretra femenina, los ovarios, las trompas de falopio u oviductos, el útero y el cuello uterino o cérvix.

La uretra femenina tiene como función permitir el paso de la orina para ser eliminada desde la vejiga. En relación con la uretra masculina, la de la mujer es más corta.

Los ovarios son dos. Miden entre 3,5 por 2 centímetros y pesan 7 gramos cada uno en una mujer adulta. Su forma es como el de la almendra. Es allí donde se forman los óvulos También, son los que producen la hormona llamada estrógeno, que es la que determina algunas de las características propias de la mujer, tales como la voz más aguda, el mayor desarrollo pélvico y genital, así como la expresión física más notoria: el desarrollo de sus glándulas mamarias (senos o pechos).

Las trompas de falopio u oviductos corresponden a dos estructuras tubulares, que miden alrededor de 10 centímetros de longitud y se ubican en la parte lateral y alta del útero. Su función es conducir al óvulo desde el ovario hasta el útero y en cuyo tercio superior o externo se produce habitualmente la fecundación.

La forma del útero es la de una pera invertida. Mide 7,5 centímetros de longitud por 5,5 de diámetro transverso y 3 centímetros de diámetro. Es un órgano muscular, elástico y hueco (miometrio). Su cara o superficie interna (endometrio) se modifica cada mes (en el llamado ciclo menstrual), a través de un engrosamiento e irrigación a fin de recibir o anidar el posible embrión. Si no hay embarazo se produce la menstruación.

El cuello uterino o cérvix es la continuación del útero hacia la vagina, permitiendo conectar la cavidad uterina con esta última. Es una estructura tubular corta. Por su lado externo se comunica con la vagina y por el interno con la cavidad uterina. Es un área propensa a desarrollos cancerígenos, lo que hace necesario el examen llamado papanicolao (obligatorio en las mujeres adultas).


 
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