06 de Junio de 2004
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El cuerpo masculino
Al igual que en caso de las mujeres, los varones deben superar temores y vergüenzas al llegar a esta etapa de su vida. Los cambios son parte de la normalidad física.

Es importante que la familia, padre, tíos o hermanos mayores, orienten con responsabilidad al niño que se está transformando en hombre. Esa información debe ser responsable y verdadera.



El aparato sexual masculino inicia el desarrollo que concluirá en la producción de espermatozoides. Vale decir, se inicia la capacidad de engendrar hijos.

Esta información tan básica la obtienen de sus compañeros o amigos y, por otro, lo que le explican sus profesores de biología, pero en la mayoría de los casos no se habla de la responsabilidad, al entendimiento de los afectos o el amor, para relacionar los cambios de su cuerpo con las nuevas sensaciones.

Desde esa perspectiva, la formación sexual integradora es fundamental, con gran participación de los padres y la familia.

ÓRGANOS MASCULINOS

El aparato genital masculino está constituido por órganos sexuales internos y externos. Los externos son el pene, con la uretra y testículos Los internos están compuestos por el epidídimo, conducto deferente, glándulas anexas y próstata Aunque no se consideran como órganos, se debe incluir a los espermios (o semillas germinales masculinas) que se producen en los conductos seminíferos que están en el interior de los testículos.

El pene es un órgano eréctil que está conformado por el glande (en expresión popular denominado como "cabeza"), el cuerpo y la raíz, que se encuentra recubierto por una piel que a nivel del glande es repliegue epidérmico (llamado prepucio).

En el interior del pene se ubican los cuerpos cavernosos y esponjosos que, al llenarse de sangre, producen la erección. Vale decir, allí no existe ningún tipo de elemento óseo o cartilaginoso. El interior del pene está atravesado por la uretra, cuya función es evacuar la orina y -por allí mismo- permitir la salida del semen para depositarlo en la vagina de la mujer durante el coito.

La otra manifestación externa de los órganos sexuales masculinos son los testículos Éstos son dos y se ubican entre los muslos. Así como el pene está recubierto por el prepucio, los testículos están protegidos por el escroto (una especie de bolsa que los contiene). Al interior de los testículos se ubican los túbulos o conductos seminíferos Es allí, precisamente, donde se forman los espermios y se produce la testosterona (o células de leidyg). Esta hormona es la que determina los caracteres sexuales secundarios del hombre, tales como la barba, la voz grave, el desarrollo torácico y escapular (omóplatos), entre otros.

Los conductos seminíferos se unen y forman los conductos eferentes, los cuales forman -al unirse- el epidídimo Éste se encuentra en la parte superior de cada uno de los testículos y constituye un reservorio -o sitio de reserva- de espermios, que continúa en el conducto deferente. Estos conductos deferentes son dos conductos delgados, provenientes de cada uno de los testículos, que nacen en los epidídimos.

En los diferentes niveles de la trayectoria que siguen, reciben distintas secreciones que aportan humedad y sustancia nutritivas a los espermios. En ese recorrido se encuentran con el aporte que realizan las glándulas seminales, la próstata y las glándulas bulbouretrales (de Cowper).

La próstata está situada delante de la vejiga y rodea el principio del trayecto de la uretra. Su tamaño y forma se asemeja a una castaña. En la etapa de vejez aumenta su volumen, pidiendo dificultar la eliminación de la orina y producir dolores infecciones.

La uretra masculina se ubica al centro del pene y permite el paso de la orina de la vejiga al exterior del cuerpo. Es por esa misma vía por donde pasan los espermios en el semen.

Es relevante conocer que la génesis y formación de los espermios se produce en 70 a 78 días. A su vez, el tránsito del espermatozoide -a lo largo del epidídimo- demora entre o y 17 días, donde son acumulados y luego expulsados hacia el conducto eferente en los momentos previos a la eyaculación.

Cada eyaculación tiene de dos a cinco mililitros y en cada mililitro existe un mínimo de 20 millones de espermios. El espermio demora 90 segundos en cruzar -o transitas- entre la entrada de la vagina y la trompa.

Para fecundar un óvulo hace falta solo un espermio. Sin embargo, los espermios con capacidad para fecundar pueden permanecer hasta cinco días en el cuello del útero.

Desde sus primeras poluciones o sueños húmedos el hombre está en condiciones de engendrar. De allí la importancia de estar preparado para enfrentar una de las etapas más extraordinarias del desarrollo humano.


 
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