Exigir, sí o sí, a las industrias que corten con echarle sal a los alimentos, así como que cada etiqueta especifique ˇen castellano, por favor! lo que contiene el comistrajo son parte de las recomendaciones con que los especialistas pretenden revertir la curva que da cuenta que los chilenos estamos guatusis.
Y es que a las curvas, la mayoría nada de estéticas, se suman riesgos cardiovasculares que, alarmantemente, tienen sus inicios cada vez en edades más precoces, al extremo que ya se registran lolitos de 15 años infartados, cargando en sí con dos o más factores de riesgo.
El vicepresi de la Fundación de Hipertensión Arterial de Chile, Luis Hernán Zárate, dijo que en Chile existen 2 millones de hipertensos. De ellos, sólo 1 millón 200 mil están diagnosticados; sin embargo, 600 mil se encuentran en tratamiento y apenas un tercio bien tratados médicamente. Esto, pese a que constituye la tercera causa de muerte por enfermedad a la cuchara según la Organización Mundial de la Salud en 1995.
En dicho contexto, la prevención y detección temprana son fundamentales si se considera que los llamados cuatro jinetes del Apocalipsis corren por el lado de la diabetes, dislipidemia, tabaquismo y precisamente la presión alta. De estos factores, el 45 por ciento de la población reúne al menos dos... Uno de los mayores fantasmas es el sodio en el manyete; es decir, las cantidades fuera de tiesto que se aplican a la elaboración de alimentos de la que ni helados ni cereales escapan.
La nutricionista Cecilia Castillo explica que dos gramos de sal bastan en la dieta diaria. No obstante, a la hora de los quiubos, supera incluso los 12 gramos, con lo que los riesgos aumentan caleta.