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Chas gracias a Fundación
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- ¡Aló, caballero! Que Dios lo bendiga por todo lo que nos ha colaborado.
- Gracias... ¿Quién parla?
- Carlos Muñoz y Gilberto Cea, presidentes de los hogares "Nueva Esperanza", de El Bosque y San Bernardo, donde ayudamos a tatitas abandonados, mamitas solteras, angustiaditos, curaditos y, en fin, a toda la persona que necesite amor.
- Qué bonito. ¿Y para qué somos buenos ahora?
- Por intermedio de su diario, deseamos agradecer a la Fundación "Virgen de las Rosas", que en forma tan amable nos ha facilitado algunos artículos que dio de baja, pero que nosotros perfectamente podemos arreglar.
- Si hay cariño, todo se puede arreglar.
- La pura verdad, caballero. Nos regalaron sillas de ruedas, camas clínicas, bastones ortopédicos, medicamentos y otras cositas que nos vienen de perillas. Eso se llama cumplir con el mandato divino de "amar al prójimo como a ti mismo". Gracias de todo corazón.
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Chofer loco en Prosegur
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- ¡Oiga, estoy furioso con un chofer de Prosegur! Grrrr...
- Atrás, furia. ¿Qué pasó?
- Como a las 7 y media de la tarde del lunes, en el puente Bulnes, el tonto que manejaba el camión patente VN-3303 me tiró a la pista contraria. Sólo porque Diosito es grande no me chocaron.
- Ah, chupalla.
- Y no sólo eso. A otro automovilista lo lanzó de un topón sobre la vereda. Cuento corto, en pocos metros no dejó embarrada por hacer. Tienen que revisarle urgente el mate. Hasta luego.
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Ni un respeto con finada
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- ¿
La Cuarta, la vengadora?
- ¿Quiere guerra, mijita?
- Sí, con los sinvergüenzas que me robaron las flores y los adornitos que compré para amononar la tumba de mi madre, el domingo pasado, en el Parque del Sendero de Maipú.
- ¿Ni un respeto?
- Nada. En todas ocurrió igual. Este martes fui a verla de nuevo, y se habían llevado todo. Me dio una rabia... Seguramente son los mismos que las venden. Póngale ahí que llamó Paula Farías y que si llego a pillarlos les va a pesar.
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Se hizo la luz en Quilicura
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- ¡Tío, se solucionó el problema!
- ¿Cuál, sobrino?
- El de Quilicura, donde primero felicitamos a los carabineros de la 49ª Comisaría, pero después tuvimos que pelarlos, porque se habían echado en los laureles, aparte de que la iluminación en los alrededores del cuartel era pésima.
- ¿Ya, y ahora?
- Todo tiquitaca, cachilupi. Volvieron las rondas de infantería y de radiopatrullas, y arreglaron las luces de la calle. Ojalá que sigan así por mucho tiempo. Chaolín.
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