ANTOFAGASTA.- Por un instante el plantel rojo, pero en especial "Pinigol", el "Calule" y el "Pato" Galaz, casi se convirtieron en el postre de una manga de calcetineras que quisieron comerse vivos a los jugadores en el arribo de la "Roja" al Hotel Carrera, tras el partido.
Como apenas un tombo custodiaba el bunker de la selección, súper fácil la tuvo un centenar de frenéticas muchachas que intentó besar y correr manopla a sus ídolos. Algunas, las más osadas, además de sobajearles el chipote a Pinilla y Meléndez, osaron colarse en el ascensor, pues su fin era llegar hasta las piezas y allí terminar en un partuseo descomunal.
Una vez que se acomodó la frutera y cachó que todo estaba en su lugar, "Pinigol" le bajó la caña al sustito y, como zorro viejo en lo que a minas se trata, despachó un declaración a lo galán: "Las niñas tienen derecho a ver a sus ídolos, pasa todos los días y yo lo tomo como algo normal".