Raúl Alcaíno no esperaba tener el camino libre para ir a la pelea tan rápido, pero una inesperada carta de renuncia a la contienda del alcalde de Ñuñork, Pedro Sabat, enviada desde Nueva York, lo dejó a tiro de cañón.
Separado y con tres hijas, ingeniero civil de la Universidad de Chile, empresario de la basura y del lavado de pilchas y súper conocido por sus programas de TV, espera que la barra vea en él a alguien con ideas para servir a la comunidad.
-¿Su eslogan será algo así como 'Amigas y Amigos, voten por Alcaíno'?
- Jajajá... Hemos comenzado a estudiar lo que será la campaña para adoptar las mejores decisiones pensando en la gente.
-¿Lo favorece ser una figura de la pantalla chica?
- Obviamente que son puntos ganados que la gente pueda conocerte, pero creo que siempre he dado una muestra de ser una persona íntegra, decente, honesta, y llego a la política a servir y no a servirme.
-¿Qué responde a las críticas de la gestión de Lavín?
- Siempre en los momentos de vacas flacas y con el precio del cobre bajo, Joaquín tuvo una labor social que ha durado hasta hoy. Quizás fue algo desconocida, pero en educación, salud y vivienda siempre ha entregado mucho.
-¿Cuál va a ser su prioridad? ¿También quiere eliminar los cafés con piernas?
- No, los cafés seguirán, pero regulados por la ley, como corresponde a todo negocio. Se ha hecho mucho en la administración de Lavín y seguiremos trabajando sobre esa base, para que los vecinos tengan una vida como se merecen: tranquila y segura, para eso buscaré la mejor gente.
-¿Con usted no se farandulizará la pega de alcalde?
- No es bueno caricaturizar. Claramente he tenido una exposición pública, la que ahora compatibilizaré con el servicio público.
-¿Qué opina de Schaulsohn?
- Es una persona a la que respeto mucho. Fue diputado, tiene una gran carrera profesional y espero que la contienda no sea confrontacional, sino que propositiva.