03 de Abril de 2004
CRONICA
CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA
Buscador

CRONICA
La alegría de sus "patroncitos"
Padre Hurtado, santo a tiro de cañón
Dueño de pirulo restorán chino asesinó a cocinero y enterró cadáver en su casa para cobrar seguro
UDI y RN acuerdan fórmula eleccionaria
Jaguares deberán soltar monedas si no quieren cortes
Procesan a los inculpados por universitaria atropellada
Profe con cuore nuevo no tiene con qué comprar drogas para evitar rechazo
Lola de 15 dejó todo por salvar vida de su madre trasplantada
Lolo computín fue quien puso las fotos hot de liceanas en internet
Narcos torturaron con un soplete a "colega" boli para quitarle la droga
Cayeron cacos que aterraban a pobla chillaneja
Campechanos aprenden la papa sobre buen riego
Estudios de peso para Puente Bicentenario
Apagones y candado en los puertos por temporal
Cachan gas metano en fondo marino
El dedo en la llaga
La Ficha Pop
Prevención del abuso sexual infantil

 
Testimonios de humildes y agobiados que supieron de su caridad infinita
La alegría de sus "patroncitos"

Hace más de 60 años Jenaro Becerra era un chicuelo de 10 años que paseaba por Estación Central cuando se topó con un hombre de amplia sonrisa y un brillo particular en los ojos. Entonces, junto a otros pelusitas, pasó a convertirse en monaguillo del Padre Hurtado. Él, como no los podía reconocer a todos, les llamó sus "patroncitos", y con ellos salía en la vieja camioneta Ford, de color verde, a recoger a los más miserables en medio de la pobreza.

"Él era especial, una dinastía tan linda, cariñoso, bondadoso, muy simpático, con una devoción tan especial. Si ya venía de santo", comenta.

En cierta oportunidad recuerda que iban varios mocosos en el vehículo acompañando al curita, y éste, al ver a una anciana que cargaba un saco de carbón apoyado en su cabeza, los echó abajo para llevarla a ella.

Hoy, pese a sus problemas -su esposa Margarita está enferma, a uno de sus hijos le amputaron una pierna y una hipertensión lo trae a él por las cuerdas- asegura que no pierde la fe. "Tengo un santuario en mi casa", agrega.

Quien también tuvo oportunidad de colaborar con el sacerdote es María Inés Mejías, de 80 años. Conoció a Alberto Hurtado en sus años mozos, en la Juventud Católica, y desde entonces nunca se alejó de él. "La gente salía llorando de la misa, porque tenía una capacidad de llegar al corazón... cuando preguntó si Chile es un país católico, creo que más que nunca está vigente esa inquietud, porque los jóvenes están muy alejados de Dios", señala.

Es el testimonio de María Alicia Cabezas, no obstante, el que le valió la beatificación en 1994. La mujer, ahora secretaria del Hogar de Cristo, sufrió tres infartos cerebrales seguidos que la dejaron hecha un bultito con vida, sin moverse ni hablar. Su patrona de entonces ofreció llevarla hasta la tumba del padre a cambio de que la curara y, en forma inexplicable, mejoró.

"Yo no me podía ni las manos, tal como me dejaban quedaba, tampoco hablaba, al comienzo veía luces difusas, pero al salir del hospital, después de tres meses, me convencí que éste era un milagro. Salí recuperada, caminando por mis medios", indica.


 
lacuarta@copesa.cl
Derechos reservados COPESA
Este sitio es parte de la red Terra Networks Chile S.A.
NOINDEX