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Angela Garnica: “No voy a hablar, porque no puedo”.-
A 900 kilómetros al sur de Santiago, en un pueblito vecino a la caleta de pescadores de Amargo, en la Décima Región, Ángela Gárnica Casas casi se desmaya de sorpresa cuando, pasadas las nueve de la mañana de ayer, reporteros de La Cuarta tocaron a su puerta. “No voy a hablar, porque no puedo”, exclamó.
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