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| 27 de Marzo de 2004 | |||
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Gerente frescolín enfrenta 1.200 demandas por parte de las indignadas féminas Filmaba en cutis a chiquillas que buscaban pega Como siempre ocurre en estos casos, la mayoría se subió por el chorro ya que de acuerdo a los antecedentes recogidos por la policía estatal, sólo unas 80 habrían quedado para la posteridad en la cámara oculta del libidinoso caporal de un restorán de Los Angeles, donde abundan las mujeres hermosas en busca de una peguita. Las denunciantes contaron que luego de una conversación, el gerente las hacía pasar a un remolque equipado con música, sillones y terciopelos, para que se cambiaran ropa y aparecieran con el uniforme del restorán. Ese era el momento en que comenzaba la función, pues mientras las muchachas -todas entre 17 y 25 años- se iban quitando la ropita, iban quedando inmortalizadas en las cámaras ocultas que el perico había diseminado de manera estratégica. Además, dijeron que la música del carromato las inducía, de manera sibilina, a realizar una especie de striptease, para regocijo del vivaracho. El restorán pertenece a la cadena Hooters, famosa en los Estados Unidos por mantener en sus locales a camareras hermosas que, para colmo, atienden con poca ropa. Por el momento, la policía no arrestó al gerente, Juan Aponte, pero los investigadores están reuniendo testimonios de las jóvenes para incriminarlo. De partida, tras una inspección al carromato y las oficinas, la policía secuestró 180 archivos de la computadora de Aponte, con imágenes de las jóvenes desnudas o semidesnudas, consideradas como piezas clave del delito.
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