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| 27 de Marzo de 2004 | |||
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"Nos meten en mismo saco y tratan como delincuentes", se quejan titanes de Ingesec Bancos corretean a guardias de empresa querellada por choreo Jaime Salas T
"Lo único que queremos es que la compañía vuelva a la normalidad. No queremos engrosar la lista de cesantes. Somos 600 trabajadores con sus respectivas familias los perjudicados con todo esto", contó al diario pop Pedro González, dirigente de los guardias. "Se nos están pagando los sueldos, pero el único problema es que se nos están cerrando las puertas de los bancos. Se nos estigmatiza y discrimina por lo que sucedió con el Santander", agregó. A la firma de propiedad de Juan Carlos Vargas se le vino la noche el 2 de marzo pasado, cuando uno de sus grandes clientes, el Banco Santander-Santiago, descubrió, al realizar un arqueo sorpresivo en una de las bóvedas que posee en Talca, que faltaban más de mil millones de pesos. La misma situación se repitió en Santiago y Concepción. Tras una querella por el millonario fraude, la justicia ordenó la detención altirante en el Anexo Cárcel Capuchinos, por una presunta apropiación indebida de dinero -más de 3.600 millones de pesares- de Vargas y otros cuatro altos ejecutivos de Ingesec, Renato Gutiérrez, gerente de negocios; Luis Astorga, subgerente de cajeros automáticos; Juan Sanhueza, tesorero y Miguel Gacitúa, gerente de sucursales. La defensa de todos ellos fue asumida por el abogado Luis Hermosilla. La empresa fue fundada en 1990 y en los últimos años atravesaba por serias dificultades, debido a los millonarios y reiterados robos de la cual estaba siendo objeto. El más espectacular de todos ocurrió el 15 de agosto del año pasado, cuando tres ex trabajadores de la compañía, coludidos con el chofer del camión blindado afectado, se chorearon 290 palos sin disparar un solo tiro. Pese a los problemas, Ingesec poseía una cartera de 300 clientes. La cifra se redujo a 20 tras la denuncia del fraude. "Nuevos clientes están llegando, pero no podemos efectuarles los depósitos que nos encomiendan porque la banca -insisto- nos está coartando la libertad de trabajo, al no dejarnos entrar, pese a que estamos debidamente acreditados como vigilantes privados. Además, algunos que se fueron han estado llamando porque quieren volver", manifestó González. El dirigente se quejó de que, luego de la denuncia de fraude, los están metiendo a todos en un mismo saco. "No tenemos que ser tratados como delincuentes por un problema que es puntual. Las personas responsables están apechugando y, obviamente, nosotros estamos pagando el pato también", remachó.
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