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| 19 de Marzo de 2004 | |||
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Iban a casa cargados de buenas noticias, pero...
Camión truncó sueños de dos humildes escolares en Pudahuel Manuel Vega O
No sólo vivían alejados del mundanal ruido santiaguino, en una de las parcelas del sector de Noviciado, en Pudahuel Sur, sino que Robinson acababa de ser admitido en el club de deportes "Nuevo Lo Valledor", lo que le daba la oportunidad de demostrar sus habilidades como volante izquierdo, y el Roby, su amigo y vecino desde que nació, acababa de ser elegido como presidente del quinto año básico de su colegio. Alegres y dispuestos a pasar la tarde jugando en los potreros de su hogar, en la parcela 73 de Alto de El Noviciado, los niños abordaron el bus Nº 309 junto a un reducido número de sus compañeros, puesto que la mayoría, ya incluidos en la jornada completa, esa tarde no los acompañarían de regreso a su hogar. Ese detalle, según los profes, evitó que la tragedia fuera mayor. "Nuestra escuela atiende a escolares de los sectores más pobres del sector. Los que residen desde el Túnel Lo Prado hasta la comuna de Lampa. Son 467 alumnos que estudian desde kinder al cuarto medio y que llegan a las aulas gracias a dos buses de acercamiento dispuestos por el municipio de Pudahuel y a los servicios de la línea Nº 309, que dejan y recogen a los niños frente a la escuela y los dejan lo más cerca que pueden de hogares", dijo a La Cuarta Juan Carlos Almendros, director del establecimiento. El bus salió desde el colegio poco después de las 13.30 horas y enfiló por la Avenida Luis Cruz Martínez hacia el sur. A llegar al sector donde se encuentran las parcelas, se detuvo y bajaron corriendo los dos niños. En el lugar se encontraban casualmente a esa hora Solange (8), prima de Robinson, y dos vecinos, la Gladys y el Toto. Los niños descendieron justo en el momento en que transitaban por el lugar en su camión el transportista Oscar Montero, empleado de una conservera del lugar y conocido como "el loco del Isuzu" por Erika Labra, la tía de Robinson, ya que siempre conducía a toda velocidad. "En el lugar no se podía adelantar, pero, pese a ello, el camión lo hizo y, tras atropellar a los niños -tal era su velocidad- se detuvo como a 200 metros del lugar del impacto", declaró uno de los testigos. Angélica Jara y Ramón Salazar, los padres de Ramoncito, hijo único, quienes se dedican a fabricar envases de cartón corrugado, y Verónica Labra y Manuel Jiménez, los progenitores de Robinson, horticultores de la comarca, dijeron al diario pop que se querellarán contra la firma donde trabaja el conductor que mató a sus hijos.
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