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| 19 de Marzo de 2004 | |||
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Abogado acribillado por "caínes" relata su milagrosa recuperación Rafael Comte: "Intentaron matarme, pero son mis hermanos y tengo que perdonarlos" Manuel Vega O
El profesional, que recién comienza a caminar de nuevo, reinició ayer sus actividades tras escapar milagrosamente a una conspiración criminal en su contra urdida por dos de sus hermanos, Richard y Luis. La mañana del 7 de enero la pareja, resentida porque Rafael había presentado una querella en su contra, luego que descubrió que sus amadísimos brothers le estaban robando una casa, le tendió una emboscada frente a su oficina, en calle Coquimbo 214, Santiago. Allí, a vista y paciencia de al menos cuatro testigos y al mejor estilo de la mafia siciliana, el primero de los nombrados lo acribilló a balazos. "Tuve que pedir el alta en forma anticipada, porque Richard, que fue quien tiró del gatillo, se mantuvo libre hasta el 12 de marzo y desde la clandestinidad siguió amenazándome de muerte, a mí y a mi señora", explicó el convaleciente. Esa mañana, apenas descendió desde su automóvil y se dispuso a cruzar la calle en dirección a su oficina, al abogado se le puso por delante su resentido familiar y percutó tres veces un arma sobre su cuerpo. Uno de los proyectiles se le metió por la cadera y luego de perforarle el intestino le salió por el muslo derecho: Otro le pasó a llevar parte del músculo de su brazo derecho, cuando trató de utilizarlo como escudo para parar la andanada de balas, y el tercero le rompió el codo. La víctima permaneció nueve días internado en la posta, debatiéndose entre la vida y la muere, pero ayer ya estaba crudito enfrentando al magistrado del Séptimo Juzgado del Crimen de Santiago, donde deben acumularse las dos querellas. La primera, presentada luego que la víctima descubrió que Richard, valiéndose de un carné falsificado y haciéndose pasar por él, adulteró los documentos con los cuales se pasó a llevar los artículos 214 y 194 del Código Penal, intentó vender una propiedad de la familia; y la segunda, que acusa a los hermanos Caín del delito de intento de homicidio. Las primeras faltas eran totalmente excarcelables, por buena conducta anterior, pero los maleantes no lo sabían, así que trataron de solucionar su problema a la mala por la vía del asesinato. Cuando más arriesgaban una pena de tres peras y una guinda, pero después las cosas se les complicaron. "Pero ellos son mi hermanos, si yo hago valer las circunstancias calificantes, es decir, que ellos planificaron mi muerte con alevosía y premeditación, ellos deberían estar al menos 15 años en cárcel, y yo no quiero eso. Basta ya", dijo la víctima, al abandonar ayer el tribunal. A los dos imputados les ha ido pésimo en el proceso, porque, luego de apelar a la sentencia que les impuso el tribunal, la Sexta Sala de la Corte de Apelaciones confirmó el fallo y los condenó por homicidio frustrado por tres votos contra cero. Una paliza.
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