Organizaciones de Derechos Humanos y ex presas políticas hicieron un llamado a las víctimas de violencia sexual durante el régimen militar, a denunciar este tipo de delitos como tortura.
Ximena Zavala, directora de la Fundación Instituto de la Mujer, dijo que es importante que las autoridades sepan que "este tipo de tortura específica contra las mujeres existió y por lo tanto se contribuya a su reparación".
Añadió que era importante la creación de "mecanismos necesarios y óptimos que acojan a las mujeres que sufrieron esta experiencia, como recolectar las fichas que registran las denuncias, las agresiones, tanto físicas como sicológicas, constitutivas de violencia sexual."
Juanita Díaz, otra de las próceres, afirmó que "son variadas las formas de vejámenes, entre ellas probablemente las más fuertes sean donde se utilizaron animales, como ratas que se introducían en la vagina, como también las violaciones con perros".
"Otra de las formas de tortura -añadió- eran las violaciones sistemáticas de niñas que luego quedaron embarazadas y tuvieron que tener al niño. Todo eso es tortura y peor aún una de carácter tremendamente violento ya que era en contra de un sexo en particular", remachó.