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| 16 de Marzo de 2004 | |||
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ˇEl ojito!: Víctima es recio guardia de seguridad y echó mano a pistolón calibre 45 Borrachín encapuchado recibió 3 tunazos tras asaltar a su padrastro en plena calle Manuel Vega O
Así reflexionaban los polis de la Subcomisaría de San Pedro de Paz, tierra violenta, mientras escribían el parte que daba cuenta de un inverosímil incidente ocurrido el sábado y que terminó con un sujeto de 28 años hospitalizado en Conce con tres balazos en el cuerpo. "Es un caso típico de traición y muerte al estilo Jalisco, provocada por la ambición y el tequila", dijo a La Cuarta Francisco López Negrete, vecino y fundador del Club Azteca de Corridos Los Charros del Biobío, de la población La Candelaria, donde ocurrieron los hechos. Pancho López tiene razón, porque el cuento no sólo da para película, sino que sobra para ranchera. Resulta que tipín 21.30 horas del sábado, con la vista clavada en el suelo debido al cansancio, regresaba a su casa, luego de cobrar el salario del miedo, un vigilante privado que, por su valentía y temperamento, es conocido como el Pancho Villa en la pobla. El hombre iba confiado, con el turro de billetes en el bolsillo. Se sabía conocido y respetado, tenía su cartel y estaba seguro que ninguno de los pungas de esa comarca tendría el valor de asaltarlo. Hubiera sido un suicidio, ya que todo el mundo sabe que jamás se separa de su Colt 45 con cacha de nácar, capaz de partir en dos a un forajido a tres cuadras de distancia. Así, confiado, el vigilante nocturno llegó hasta la calle Central y comenzó a contar los 132 trancos que aún le faltaban para alcanzar la seguridad de su hogar, donde vive con su adorada esposa, algunos honestos parientes y uno de los hijos de la mujer, de profesión chanta y atorrante a tiempo completo. Estaba a mitad del camino cuando, de repente, un desconocido se le plantó, amenazante, en medio de la calle. Usaba sombrero alón y estaba embozado hasta los ojos, como Los Pincheira. Bajo el poncho del patán se asomaba un cuchillón recién afilado y su voz sonó con acento aguardentoso cuando trató de explicarle la razón de su presencia en medio del callejón y a esa hora de la noche. "Éste es un asalto, ˇhip!, viejo 'e miéchica. ˇSuelta el billete, o te vay cortado!, ˇhip!, al patio de los callaos. Me salió verso sin el menor esfuerzo. Suelta la billetera o te convierto en arpillera. Esta noche debuto como poeta y ladrón a la dura, porque estoy celebrando el centenario de Pablo Neruda", declamó el maleante de pacotilla. La víctima se quedó más seca que charqui de equino por la impresión, pero no tardó en reaccionar y, con un hábil movimiento de su "baby right" (muñeca derecha), echó mano a la cartuchera, sacó el pistolón y disparó sobre el asaltante, impactándolo en el tórax y piernas. Tras ver caer a su oponente, el vigilante se le acercó y, con un brusco tirón, le quitó la pañoleta que le cubría el rostro. Entonces, ˇoh sorpresa!, sus ojos casi se le salieron de las órbitas y sus canillas le tiritaron por la impresión al constatar que se trataba de su hijastro, el mismo que le pechaba puchos, trago y plata para la micro. El autor de los balazos fue llevado a la audiencia de control de detención en el Juzgado de Garantía de San Pedro de la Paz y la investigación del caso quedó a cargo de la fiscal Marcela Cartagena. Entre tanto, el frustrado asaltante, Juan F.P., se repone a punta de suero y jalea de limón, en calidad de detenido, en el Hospital Regional de Conce.
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