"Estábamos tocando fondo", fue la frase de alivio que disparó el resorte de la Católica, Leonardo Cauteruchi, para sacudirse todas las malas vibras que asomaban en la precordillera. La crisis de su elenco era severa y sabía que otra derrota como local en el partido contra Huachipato hubiera conectado a los cruzados a un respirador artificial. Pero la boleta de 5-1 sobre los acereros logró sacar al enfermo de la UTI y, por ahora, trasladarlo a una sala de cuidados intermedios.
Ahora los paltones piensan que pueden seguir tirando p'arriba, pues es el momento justo de agarrar vuelito. El mismo Cauteruchi dijo que "nos sacamos una mochila pesada que arrastrábamos", por lo que esperan que sin tanta presión asome el buen juego que a ratos mostraron en la mocha disputada el miércoles.
En todo caso, la Cato debe gran parte del resultado al desequilibrio que produjo Darío Husaín. Aparte de las dos pepas que metió, el argentino se hizo un festín con la defensa del cuadro de Arturo Salah, ratificando que es un jugador distinto para el medio chileno y que cuando se lo propone deja la escoba. Claramente le cambió el caracho a la escuadra de Oscar Garré.
El atado para los cruzados radica en que Husaín sigue con la idea fija de irse a mediados de campeonato. Sobre su continuidad en el cuadro pirulo comentó que "estoy cómodo en Chile, pero igual son otras cosas las que evalúo para determinar si sigo o no. En todo caso ando motivado y quiero salir campeón con Católica". Seguramente el ex River cachó que el nivel por acato es charcha, que más encima la Católica no es la maravilla que le deben haber pintado cuando se vino y que cuando toma la pelota lo agarran a chuletas constantemente, mientras los árbitros no sancionan a sus infractores.
Pero "La Furia" no es mal agradecido. A la pasada tuvo palabras de agradecimiento para Andrés Tupper "por haberme permitido jugar en este país", anticipando una despedida para que en la UC puedan cuidarse solos el próximo campeonato.