Veintidós años de menear los esqueletos criollos al ritmo de las cumbias y ser la carta obligada en cuanto matrimonio, Año Nuevo, y fiestoca que se precie de tal, son razones más que suficientes para que los cabros de La Sonora de Tommy Rey se dieran por satisfechos. Si a esto se le agrega su tremenda actuación en el Festival de Viña, queda claro que están más contentos que perro con pulgas, porque las invitaciones a tocar les llueven.
Como si esto fuera poco, por estos días actúan en las semanas mechonas de todo el país y se sienten de lo más cómodos con el público juvenil, y no les molesta que los traten como los "tíos" del vacilón criollo.
El diario pop conversó Tommy Rey, la cara y voz del grupo y Leo Soto, percusionista, y representante de una de las bandas legendarias del brillo tropical criollo.
-¿Cómo les baila?
-Leo: Aquí estamos, tocando por todos lados como siempre. Nunca hemos dejado de tener pega, pero con lo del Festival la gente quiere tener la orquesta. Ahora nos piden harto de las discotecas, pero es porque los cabros que van nos piden, los jóvenes quieren llevar la orquesta. Hace como cuatro o cinco años que estamos tocando en fiestas universitarias, pero este año estamos llenos de pega. Incluso hemos subido los honorarios.
-Pero igual se han pegado sus vueltecitas por el extranjero...
-Tommy: Hemos salido en giras y nos ha ido bien, incluso nos han producido discos en Italia y Japón, imagínate, ves escrito La Sonora de Tommy Rey y abajo todo en japonés, todos los títulos escritos en letras de allá, es una cuestión bien extraña. Claro que nunca hemos visto ni un yen o una lira, pero no deja de ser.
-¿Alguna posibilidad para grabar aquí en Chilito?
-Leo: Después de Viña se nos acercaron de varias partes con ofrecimientos para grabar, pero eso lo vamos a ver más adelante con la cabeza más fría.
-Tommy: Para poder innovar en el repertorio es necesario tener algún disco. Si estuviéramos grabando constantemente sería más fácil tocar nuevas canciones, porque estarían pegando de antes que nos presentáramos en vivo. Tenemos material, pero la gente te ve y lo primero que pide es el 'Galeón español', o 'La Peineta', y si quieres tocar algo nuevo no pasa nada. Hay que tocar las cosas que la gente conoce.
-¿Cómo cacharon que llegaban a la nueva generación?
-Leo: Hace como cuatro años tocamos en un concierto con los Chancho en Piedra y Joe Vasconcellos y nos fue muy bien. Ahí nos dimos cuenta que éramos de gusto de los chiquillos. Hemos pasado a ser los tíos de las bandas de ahora.
-Tommy: Incluso ahora se escuchan nuestras canciones en programas juveniles, en versiones más modernas, con rapeos, muy al estilo de los cabros, pero ahí se nota que son temas que les gustan a todos, y que nosotros supimos hacer populares. Nos mantenemos más allá de la moda, ya viste, Pasó el sound, pasó el axé, pero la cumbia no morirá jamás.
-Demás, ¿pero cómo lo hacen para mantenerse?
-Leo: Hemos ido poniendo en práctica nuevas cosas dentro del estilo. Somos la única banda chilena que toca con cuatro trompetas, no por poner un músico más en el escenario, sino que por lograr un sonido nuestro, propio. Ahí es cuando la gente se pone la camiseta y lucha por lo que le gusta, cuando nos reconoce y nos identifica por lo que hacemos. Nosotros entregamos un producto de excelencia y eso el público lo nota.