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| 05 de Marzo de 2004 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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La ventanita sentimental DR. CARIÑO doc@lacuarta.cl Doctorcito:
Soy una joven de recién vividos 20 años, por razones de estudios estoy lejos de mi familia. En estos momentos realizo la práctica y a ojos cerrados el tiempo de mi práctica me fui a vivir con mi pololo, sin pensarlo y tampoco porque no me quedaba otra (no tenía dónde irme, ya que él era todo para mí, mi apoyo económico y amoroso, etc., etc., etc.). Últimamente la relación se fue deteriorando, el descuido por parte de él y mi inmadurez para asumir lo que estaba viviendo, fue tanto el descuido que cada vez que aparecía un problema se solucionaba con un encuentro cuerpo a cuerpo, y ahora uno se da cuenta que fue el error más grande. Ahora último aparecieron los golpes y por mi parte los insultos y recién lo dejé todo rasguñado como gata en celos, aunque a mí también me dolió no tanto físicamente, si no el alma. Me da pena ver cómo él golpea a la persona que tanto ama... Ahora me echó de su casa y como no tengo a nadie aquí en esta ciudad, me tuve que ir a la casa de su hermana y contarle todo. Lógicamente le dio el favor, pero me dijo que ningún problema en quedarme hasta que terminara mi práctica. Doctor, déme el mejor consejo que le brote de su corazoncito, porque me siento tan sola y desorientada, cansada de llorar sola y no tener a alguien que me escuche lo que me pasa. Secretaria.
Mijita:
Lamento que esté viviendo un drama y que tenga que mamárselo solita. Afortunadamente, su "cuñada" se paleteó y le está dando pan, techo y abrigo. Pese a su juventud, es bueno que se dé cuenta que los atracones sexuales no resuelven los problemas de una pareja. Por eso, es bien difícil que el pololito que se gasta la pille volando bajo y eche a la pelea el cabezón instrumento pacificador. Por si no ha reparado, su galán vale callampa y no se merece ni una lágrima suya. Primero, actuó con inaudita crueldad al echarla a la calle, sabiendo que no tenía dónde irse y, segundo, un hombre de verdad, con los pantalones bien puestos, jamás golpea a una mujer, aunque ésta sea una grandísima chusca, que no es su caso. Él puede aparecer pidiéndole perdón, que está arrepentido, que nunca volverá a levantarle la mano pero no le crea. Cuando un perico aporrea a su yunta, es como esos perros que entran al gallinero a comerse los huevos. Ni a palos entenderán que no pueden hacer eso. Ojalá termine su práctica sin contratiempos y pueda regresar a su ciudad. Sea una secretaria seriecita.
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