Si bien "no pasó naipe" con las amenazas que hizo la Garra Blanca de dejar la cola a la primera provocación que le hiciera la hinchada de Boca en La Bombonera, insólitamente toda la furia de los alboadictos se descargó en el plantel albo que dio la hora ante los xeneizes.
Tal como lo lee. Al final, los únicos hechos violentos de la barra colocolina no tuvieron nada que ver con Boca. Ni siquiera se cruzaron ambas hinchadas. La única foca que tuvieron los locos del tablón en Buenos Aires fue con los peloteros populares, porque -a su juicio- no se la jugaron ante el campeón del mundo.
Más encima, un piño de garreros que viajó sin entradas para ver el partido acusó al administrador Raúl Tessada de prometerles entradas gratuitas y pegarles la desconocida a última hora.
El dirigente rechazó las acusaciones y dijo que nada tenía que ver con la fallida repartija de entradas, aún cuando un guatón peludo y viejote se puso a llorar como mamacita y juró de ponchera que se iba a vengar del dirigente que "nos dejó pagando" y de los jugadores que "no pusieron los huevos necesarios para rescatar un puntito".
Como nadie les dio bola en sus piteos y tuvieron que escuchar la derrota por radiolina, una vez terminado el partido los malacatosos se dirigieron al hotel a empapelar a xuxadas a jugadores y cuerpo técnico, lo que provocó una airada reacción del plantel hacia los hinchas.