LONDRES (Agencias).- Antoni Imiela, un empleado de los ferrocarriles británicos de origen alemán, fue condenado a siete prisiones perpetuas por 10 violaciones, entre ellas las de dos niñas de 10 años, perpetradas en el lapso de un año.
En la última agresión, cometida contra una niña de 10 años en señal de desafío a la policía que lo buscaba, el degenerado sometió a la víctima a cinco horas de violencia.
La búsqueda del violador fue calificada como una de las mayores operaciones de este tipo en el Reino Unido desde los años 70. Más de mil agentes provenientes de cinco fuerzas de la policía y 150 médicos legistas que examinaron el ADN de más de 3.500 sospechosos se vieron involucrados.
Durante el proceso que duró siete semanas Imiela siguió negando ser el violador y sostuvo en todo momento que es homosexual, incluso cuando se le demostró que una muestra de su esperma coincidía con el hallado en una de las víctimas.