A menos de una semana de dejar TVN tras 13 años y medio de ser rostro de su noticiario central del canal de todos, Cecilia Serrano no sólo se muestra tranquila y serena, sino que con mucha seguridad precisa que "estoy bien, contenta".
Y la verdad es que se le nota.
Uno esperaría encontrarla medio bajoneada todavía, pero lo cierto es que ese prejuicio se disipa apenas empieza la conversación. En ningún momento deja entrever alguna pena o molestia. Todo lo contrario. Para ella sus más de dos décadas de trabajo en la televisión constituyen un capital que no piensa desaprovechar.
Es que Cecilia tiene súper claro qué quiere ahora que está iniciando una nueva fase de su vida. De hecho, desde el lunes de esta semana, a dos días de despedirse de los telespectadores, está instalada en su nueva oficina, que comparte con su marido, el también periodista Rafael Walker, donde incursionará en una nueva área para ella: Las asesorías en comunicaciones para empresas.
Al menos por ahora no tiene contemplado para nada volver a la televisión, aunque sí confiesa que si le ofrecieran un proyecto que le interesara, lo pensaría seriamente. Lo que sí le atraería es la posibilidad de trabajar en la radio, un medio del cual ella se declara fanática.
Evaluación "póstuma"
-¿Sientes que en TVN, aparte de la conducción del noticiario central, efectivamente se te dieron todas las oportunidades para desarrollarte en lo profesional?
- No soy muy amiga de hacer evaluaciones póstumas. En todo caso, creo que todos saben que siempre quise hacer programas dentro de lo que es prensa, pero no se dio. Hice lo que hice y no hay que darle más vueltas al tema.
- En un momento participaste en el "Con mucho cariño". ¿Te sentiste cómoda ahí?
- No del todo. Para mí no fue un programa idea. Lo hice y lo pasé bien, pero el programa nunca tuvo un perfil claro. Tanto así que seis meses después lo sacaron de pantalla.
-¿Cómo sentiste las críticas de la prensa frente a tu trabajo?
- Creo que hubo ocasiones en las que fueron francamente malintencionadas, pero rescato que los periodistas tenían la libertad para hacerlo. Uno espera que la crítica sea un aporte, pero cuando alguien busca destruirte, no le encuentro mucho sentido. En todo caso, allá los que las hacen.
-¿No piensas que podrías echar de menos la televisión en algún momento?
- Creo que efectivamente la voy a extrañar, pero tampoco me voy a morir. Es que sé que es una etapa que terminó y ahora hay que seguir adelante.
La nueva etapa de Cecilia
-¿Cómo es que a tan poco de dejar tu pega por más de 13 años, estás tan tranquila?
- Es que nosotros (con Bernardo de la Maza) supimos hace cinco meses lo que venía, así que tuvimos tiempo para prepararnos, para procesar lo que iba a pasar. Claro, al principio fue impactante, pero ya pasó y hay que dar vuelta la página.
-¿De qué manera percibes esta nueva etapa que estás iniciando?
- Para mí es como una aventura y me pilla en un muy buen momento tanto en lo personal como en lo profesional. Estoy contenta, llena de ganas, de energía y motivación para hacer cosas nuevas.
-¿Qué te ha dicho la gente en la calle?
- Ufff, han sido súper cariñosos conmigo. Eso para mí es la mejor recompensa, porque yo trabajé para la gente. Entonces, si ellos te sienten cercano y te expresan su apoyo, para mí es súper rico.
- Ese es como el lado bonito de haber trabajado en televisión. ¿Cuál fue el costo?
- El de tener una responsabilidad enorme, porque tú sabes que estás llegando a tanta gente y quieres que todo salga perfecto...
-¿Y al nivel de la familia?
- Afortunadamente mi marido ha sido súper yunta conmigo en toda esta historia. Siempre me entendió, apoyó y ayudó, porque no es fácil.
-¿Te vas a seguir viendo con Bernardo?
- Por supuesto, él es un amigo-amigo. Es el padrino de mi hijo y nos queremos mucho, así que no nos vamos a perder la pista.