BAGDAD, 9 (EFE).- Al menos seis personas murieron y más de 40 resultaron heridas, víctimas de un atentado perpetrado contra una mezquita chiíta repleta de fieles, en la conflictiva localidad iraquí de Baquba, de mayoría suní.
El ataque, similar a otros ocurridos meses atrás en las ciudades santas de Nayef y Kerbala, parece un nuevo episodio de la soterrada guerra en la que se han embarcado radicales suníes y chiítas desde la caída del presidente iraquí, Saddam Hussein.
El atentado contra la mezquita ocurrió escasas horas después de que dos adolescentes perdieran también la vida en Baquba, víctimas de un ataque con morteros.
Este es el segundo ataque mortal que se perpetra contra una mezquita chiíta en Irak desde que hace nueve meses las tropas norteamericanas ocuparan el país.
El más grave de ellos ocurrió el pasado 29 de agosto, cuando un coche-bomba aparcado frente a la mezquita del Imán Ali, en Nayaf -capital del chiísmo-, mató a 83 personas, entre ellas el líder espiritual de la Chia iraquí, Mohamed Baquir al-Hakim, quien meses antes había regresado del exilio.
Además, el pasado 28 de diciembre, una serie de atentados en cadena mataron a 19 personas, entre ellas siete soldados de la coalición, en la ciudad meridional de Kerbala, segunda ciudad santa de la Chía en Irak.
En esa ocasión, la población y los partidos políticos culparon de la violencia a grupos de integristas radicales suníes llegados desde el exterior y apoyados por fugitivos iraquíes todavía leales al depuesto tirano.
Los chiítas denuncian que activistas vinculados con el wahabismo, rama del Islam nacida en Arabia Saudí y que alimenta la ideología de la red terrorista internacional "Al Qaida", penetraron en Irak al aprovechar el caos extendido tras la invasión.
Los suníes, por su parte, acusan a los chiítas, mayoritarios en el país, de acciones violentas para vengarse de los años que estuvieron bajo el yugo de Saddam.
Hasta la fecha, sólo una mezquita suní ha sido atacada -el pasado 9 de diciembre-, atentado en el que murieron 3 personas.
Wahabíes suníes y chiítas están enfrentados desde que en 1979 triunfara la revolución islámica en Irán y el ayatolá Jomeini fundara el primer Estado musulmán chiíta de la historia contemporánea.
El Islam se escindió en dos corrientes principales -Chía y Suna- en el año 656 después de Cristo, debido a una disputa por el liderazgo de la creciente comunidad musulmana.
Los chiítas defendían la candidatura de Ali, yerno del profeta Mahoma, frente a las aspiraciones del fundador de la dinastía omeya, Muawiya.
La disputa devino en una especie de "guerra civil" que tuvo como escenario el actual Irak: en Kufa fue asesinado Ali (año 661), y en la famosa batalla de Kerbala su hijo, Husein, muerte que consolidó la histórica supremacía de la Sunna.