El seleccionado brasileño llegó ayer a Chile con la intención de comenzar el camino que los lleve a espantar el cuco de los Juegos Olímpicos, el único torneo que no han podido ganar en su historia futbolística.
Robinho, uno de los astros del Santos, dijo que "Brasil es un país futbolizado y por eso nos hacen sentir esa presión por ser campeones olímpicos. Acá en Chile todos los rivales son complicados, pero nuestra idea es ser primeros jugando de la mejor manera posible". Además, el grone mostró humildad cuando le preguntaron por la idolatría que despierta entre los fanáticos: "Yo sólo trato de jugar bien al fútbol y divertir al público. Si les gusta lo que hago, perfecto, trataré de seguir así, con mi estilo".
En tanto, el cerebro de los brasileños, el DT Ricardo Gomes, piensa que su selección quedó en el grupo más peludo: "Uruguay, Paraguay, Venezuela y Chile provocan una zona equilibrada, donde habrá que rendir al máximo para no tener problemas en avanzar al cuadrangular final".
Sobre el favoritismo que arrastran los del país de la samba, Gomes dijo que "es lógico que se tome como parámetro el triunfo del Mundial del 2002 o lo que hemos hecho en las eliminatorias para el 2006. Pero el cartel de favorito se puede compartir, por lo que esperamos no encontrar facilidades"
Otra de las figuras brasileñas es Diego, volante del Santos de 18 años y que asoma como uno de los grandes astros del Preolímpico. Sobre Chilito piensa que "es un rival complicado, como todos, aunque teóricamente hay otros más difíciles". Y acerca de los jugadores chilenos que tendrá de rival, no tiene idea quiénes son. "A los miembros nuevos no los ubico", reconoció Diego.
Brasil ya se encuentra en Concepción a la espera de su debut frente a Venezuela, el 7 de enero. La delegación está casi completa, pues sólo falta Fabio Rochembach, quien aún se encuentra en Europa peloteando en el Sporting de Lisboa y se espera que se integre para el segundo partido, frente a Paraguay y Kaká no fue autorizado por el Milan.