El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es el órgano más importante en la toma de decisiones de la diplomacia mundial y, por eso mismo, el actual embajador chileno en la ONU, Heraldo Muñoz, de 55 pepinos, se siente como "el presidente del mundo".
No es para menos, ya que junto con los abrazos de Año Nuevo, Jaguarlandia empezó a presidir por todo enero este Consejo que, en la última década, ha sido el centro de importantes noticias, onda que ahí se cortó el queque para que Estados Unidos le hiciera la guerra a Irak cuando invadió Kuwait.
La Cuarta, la diplomática, parló por telefunken con Muñoz, mientras miraba el East River desde su ventana en el segundo piso del llamado Palacio de Cristal, sede de la ONU en Nueva York.
-¿Se siente en este cargo como Leonardo Di Caprio en "Titanic", cuando dijo que era el Rey del Mundo?
- Je, je, je, me dicen que presidente del mundo, je, je... Tanto como rey no, pero con una enorme responsabilidad y sintiéndome muy honrado por el cargo que estoy ocupando porque represento a todos los chilenos.
-¿Llegó a su cúspide en la carrera diplomática?
- Creo que sí, es una cúspide de una carrera diplomática, donde he sido embajador en la OEA en Brasil, viceministro de Relaciones Exteriores, de modo que en el ámbito diplomático diría que sí. Es quizás la más alta cumbre a la que uno puede aspirar pensando en que yo vengo de un barrio modesto, como es Estación Central y de una escuela pública.
-¿Cuál es la importancia para Chile asumir como caporal en el Consejo de Seguridad?
- Primero, la presencia gravitante de nuestro país en la discusión de todos los temas durante este mes. Más importante aún es que el presidente conduce en cierta dirección, que él estima adecuada, las resoluciones, decisiones y debates de Naciones Unidas y tiene, por lo tanto, un papel muy significativo en definir cómo se abordan temas complicados como el Medio Oriente, Afganistán, las crisis de Africa, el propio tema de Irak.
-¿Hay alguna tarea que Chile alcance a hacer en un mes?
- Chile ya planteó informalmente una tarea específica, que es la idea de la reconciliación nacional en situaciones post conflictos, mirando más al futuro que al pasado, sin olvidar el pasado y que se tiene que hacer justicia, porque el Consejo de Seguridad pone mucho énfasis en frenar la guerra, de imponer la paz enviando tropas, separando grupos en conflicto, pero no le presta mucha atención a la gobernabilidad, a lo que viene después.