Los gringos, que tienen paladar finurri y les gusta probar las cosas buenas de la life, ya se están dando un manso ni que gusto comprando las más cototas uvas de exportación del mundo, made in Chile, sin pagar un centavo más que las que se producen en su temporada en los Estados Unidos.
La buena nueva la lanzó el mandamás de la Dirección de Asuntos Económicos de la Cancillería (Direcon), Osvaldo Rosales, quien verseó y se pegó las cachiporreadas, señalando que el primer embarque de esa fruta beneficiado con el Tratado de Libre Comercio TLC firmado con Gringolandia, ingresó al puerto de Filadelfia, pagando cero arancel.
La gallada en Estados Unidos está echando la casa por la ventana y celebrando hasta con fuegos artificiales el ingreso de productos chilenos libres de impuestos y seguirán moviendo el esqueleto de puro gusto cuando empiecen a recibir cobre, salmonurris, productos forestales, mostos para chuparse los tegobis y frutita fresca en la misma volada.
Desde ayer, el 87 por ciento de lo que se envía a los norteamericanos no paga ni un centavo de dólar por ingresar a ese mercado y a partir del 2005 el porcentaje aumentará al 94,8 por ciento.
Estados Unidos es el principal socio comercial de nuestro país, con un intercambio de productos que supera los seis mil millones de lechugas al año. Los expertos en economía anuncian que Chile aumentará su Producto Interno Bruto (PIB) en unos 700 millones de dólares como consecuencia de la entrada en vigencia del TLC.