02 de Enero de 2004
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"Como polis no me inflaron, se me salió el indio y tomé justicia en mis manos", dijo
Concejal mapucheli rastreó y detuvo métale chuletas a ladrón de vehículos
Abel Fuchslocher L

Así, sencillito como lo ve, es Juan Lemuñir, el valiente concejal que atrapó al ladrón de su camioneta y que, de paso, ayudó a desbaratar una banda de maleantes.

(Foto: Hernán Cortés)

Un menudo concejal de Pedro Aguirre Cerda, valiente como pocos, decidió hacer justicia con sus propias manoplas al ver que, según él, los carabitates se echaron en los huevos ante una emergencia. Se aburrió de esperar el "conducto regular" y rastreó como sabueso al ladrón de su querida camioneta 4 x 4: Lo pilló, le sacó cresta y media y se lo entregó en paquete de regalos a los policías. De paso, ayudó a desbaratar una banda de ladrones de autos.

La baja estatura y el carácter afable de Juan Lemuñir, socialista, mueven a engaño. Su sangre mapuche lo transforma en un guerrero cuando tiene que, como Superman, luchar por la justicia.

La transformación le ocurrió el lunes en la tarde. A las 20 horas, hizo un altito para servirse un completo con una bebida, en su comuna, y cuando volvió, tras 15 minutos, su Ford Ranger '96 no estaba. Ni siquiera había rastros de forcejeo, vidrios, ni ruidos raros percibidos por los vecinos.

Se apuró en hacer la denuncia en Carabineros. Asegura que llegaron a la media hora y tomaron el procedimiento. Comenzó a impacientarse cuando pasó más de una hora y los polis no hacían ni un amago para salir a buscarla. "Si los ladrones se hubieran ido por Panamericana, ya estarían en San Fernando", ilustró.

Tieso de mechas

Al ver la poca bola, se fue con dos amigos a recorrer Santiago buscando su joyita. "Cuando la justicia se demora mucho en proceder, tiene que proceder uno, no más", verseó.

Estuvo toda la madrugada y la mañana del martes y nada. Ahí decidió pegarse una ducha fría y pensar. "No la forzaron, no hicieron ruido; tiene que ser alguien que conocía las mañas", se le prendió la ampolleta. Hizo una lista con 30 personas que tuvieron acceso a sus llaves, entre acomodadores, empleados y lavadores de auto.

El miércoles llegó al último de la lista, un gallo que le lavaba un auto hace un año y medio en Franklin. A lo Sherlock Holmes, logró confirmar con gente del barrio que era él el ladrón y dónde estaba. Llamó a los polis de la Subcomisaría Carlos Valdovinos, de PAC, para que fueran juntos a apañar al maloso, urgente, pero no lo pescaron ni en bajada, se lamentó con el diario pop.

Recuerda que "había que actuar en el mismo momento, pero me sorprendió que no hicieran nada. Es una desidia que no se puede aceptar. Son buenos para sacar partes, para correr a los ambulantes, pero en el momento de los quiubos, se quedan en la comisaría", alegó.

Con los choros fuera del canasto, fue tras el maleante. Lo encontró, encaró, sacó la contumelia y los paquelis, que llegaron cuando la pega estaba hecha, tuvieron que quitárselo. El ladrón confesó, dio datos sobre otros miembros de la banda y contó dónde estaba la camioneta.

Jura que no se cree héroe ni justiciero anónimo. "Lo que pasa es que no puedo soportar que "los que tienen que actuar no lo hagan", insistió.


 
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