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| 23 de Diciembre de 2003 | |||
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Cancillería investigará condoro en Tel Aviv Todavía con la bronca viva por su detención y deportación desde Israel, la estudiante de Astronomía de la Universidad de Chile, Elisa Abedrapo, entregó ayer una carta de reclamo a la canciller Soledad Alvear. La joven fue acompañada por su padre, el vicepresidente del regional metropolitano del Colegio de Profesores, Jorge Abedrapo, y el presi del gremio, Jaime Gajardo.Tras unos minutos de espera, la muchacha fue escuchada por el jefe de Gabinete de la ministra, Germán Guerrero, quien le juró de abdomen que su caso será analizado en detalle por la cancillería y que se pondría al cuernófono con los diplomáticos involucrados para cachar de primera oreja qué pasó. La muchacha también pataleó por la declaración de la embajada de Israel en nuestro terruño y que argumentaba que la medida de seguridad se adoptó porque ella intentó ingresar al país como palestina por un aeropuerto vetado para esa nacionalidad. "Yo fui como chilena a visitar a mi lejana familia palestina. Me parece injusto que por ese aeropuerto se deje entrar sólo a alemanes o gringos", piteó la muchacha. Durante cualquier tiempo la joven juntó monedas para pegarse el pique hasta Belén y así cumplir con su más preciado sueño: Conocer a toda la parentela por el lado de su abuelo. Pero el pasado 17 de diciembre todo se fue a las pailas, cuando los agujones chiquillos del servicio de inteligencia del terminal de Tel Aviv la detuvieron, sin mayores explicaciones, en una celda para deportados por un total de 15 horas. Solo cuando habían pasado 7 horas de reclusión los funcionarios la dejaron llamar a la embajada para que ellos avisaran al toque a su padre. Pero eso ocurrió caleta de rato después, cuando el avión ya se la llevaba con viento fresco a Madrid. En el aeropuerto de esa ciudad permaneció casi 24 horas antes de embarcarse a Chilito. Pero lo más insólito del caso es que el embajador no movió ni un dedal por la joven y cuando le preguntaron por ella desde la cancillería, dijo muy suelto de cuerpo que no había nadie con ese nombre.
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