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| 23 de Diciembre de 2003 | |||
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Chiquillas ronquitas con el alma en un hilo Secta homofóbica ametralló sede travesti en Los Andes Manuel Vega O El atentado fue la guinda de la torta, puesto que el lunes, mientras se efectuaba un seminario sobre prevención de enfermedades sexuales en el segundo piso del local sindical, desconocidos lanzaron dos bombas incendiarias hechas con napalm, bencina y ácido sulfúrico contra el inmueble. Según el presi de Traves Chile Aconcagua, Rodrigo López, en los misiles había suficiente combustible como para que toda la cúpula dirigente falleciera abrasada por las llamas y el edificio quedara convertido en cenizas. Antes de huir, los terroristas gritaron "¡Quémense como en el Divine, mar..., muéranse!". Afortunadamente, los vecinos se la jugaron y lograron sofocar el incendio mientras que los 14 asistentes a la reunión arrancaban por los techos. "La Claudia se quebró un tobillo durante la fuga", explicó López, quien, después de esta ofensiva, quedó más convencido que nunca que por esos pagos existe una secta secreta de homofóbicos dispuestos a exterminar a los de su especie. Los dos ataques fueron denunciados en la Tercera Comisaría de Carabineros y los antecedentes quedaron a disposición de la Fiscalía. Rodrigo López jura que en este tipo de ataques hay pesos pesados y polis comprometidos, porque nadie los pesca, a pesar que han concurrido hasta la Corte Suprema y La Moneda con sus quejas y han levantado la voz en la Comisión Tripartita Antidiscriminatoria. En los últimos meses, esta tribu ha denunciado cuatro homicidios y 32 golpizas, algunas de ellas con fierros y bates de béisbol contra las fosforescentes luciérnagas que, como luces de arbolito de pascua, engalanan con sus revoloteos la movida nocturna de esa ciudadela ubicada a los pies de la cordillera. En julio pasado, López fue reconocido y atacado por un grupo de camioneros argentinos y brasileños, pero nunca hasta ahora le habían disparado con artillería pesada. "Eran las 23.45 horas y frente a nuestro cuartel general, en Papudo y Avenida Argentina, habíamos cinco personas. Estábamos a punto de ingresar a la sede cuando comenzó el cañoneo. Si no nos tiramos al suelo de bruces, nos perforan, nos ensartan a plomazos o nos parten por el medio con una ráfaga de acero caliente", explicó.
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